dNNHzcxvRRDAFA6yANA HENRÍQUEZ (TW: @SOIDEA)
21/05/2015
De: Guinguinbali

Ayer, jueves 20, la Eurocámara aprobó un proyecto de ley para obligar a las empresas de la Unión Europea (UE) a mostrar que los minerales que emplean no proceden de zonas en conflicto. Esta certificación dejaría de ser voluntaria, como hasta ahora, y afectaría a unas 880.000 compañías. A este primer paso, que muchos activistas consideran histórico, le seguirá una nueva negociación con el Consejo de la UE y la Comisión Europea. El objetivo final es introducir la ley en los 28 Estados de la Unión para dejar de alentar los conflictos que rodean la obtención de estos materiales, situados, sobre todo, en África.
Lo que aprobaron ayer los europarlamentarios no es una ley, “es un mandato para que, luego, se transforme en ley en cada uno de los países”, los 28 Estados miembros de la Unión Europea. Para llegar hasta ahí, hará falta una nueva negociación. Los dos órganos legisladores europeos, el Parlamento y el Consejo de la UE, junto con la supervisión, —en teoría— técnica y apartidista, de la Comisión Europea, volverán a negociar un texto, que puede cambiar sustancialmente. Con todo, lo logrado ayer es todo un hito.

“Un día para estar satisfechos”

Hasta ahora, la Comisión Europea proponía un sistema voluntario, una “autocertificación” voluntaria de las empresas. Según declaraciones para AFP del laborista británico, David Martin, “desde hace cinco años, rigen estas directivas voluntarias y el 80% de las empresas han elegido no publicar información sobre la manera en que controlan sus filiales de aprovisionamiento”.

Este precedente, sumado a que el grupo de los conservadores del Parlamento Europeo quería imponer una obligación, únicamente, a las plantas de fundición y refinerías, lo que repercutiría en apenas unas 20 empresas en toda Europa, incitaba al desaliento; más sabiendo que partían de lo que Gerardo Ríos, coordinador del equipo de empresas de Amnistía Internacional, califica de “propuesta débil”.

Sin embargo, gracias a la presión de más de 150 organizaciones de la sociedad civil —entre ellas, el doctor Denis Mukwege, galardonado con el Premio Sájarov 2014 de la UE a la Libertad de Conciencia—, el Parlamento, yendo más allá que la Comisión Europea, ha aprobado una enmienda, la 155, que obliga a todas las empresas de la cadena comercial a vincularse a la legislación, identificando de dónde provienen los materiales que comercian. La izquierda y los liberales, partidarios de un sistema de mayor alcance, se impusieron por 378 votos contra 300. Como declaraba, ayer, Gerardo Ríos en la Cadena SER, “es un día para estar satisfechos”.

Si se consigue introducir la ley en las legislaciones de los Estados, las empresas tendrán la obligación de inspeccionar su cadena de suministros para asegurarse de que no incorporan minerales procedentes de zonas de conflicto. Un sistema obligatorio de trazabilidad y certificación de origen se impondrá en toda la cadena de transformación y utilización de esas materias primas, desde las plantas de fundición y las refinerías, hasta los industriales europeos que compran la materia. “Bastará con que las empresas declaren la identidad de sus proveedores directos. No les pedimos ni auditoría ni informe. Es, por tanto, una obligación mínima, sin una sobrecarga burocrática”, indicó el eurodiputado belga, Louis Michel, excomisario europeo, según AFP. Esta nueva regulación afectaría a unas 880.000 empresas de la Unión Europea.

Minerales de conflicto

La medida aprobada por el Europarlamento afecta a minerales como el estaño, el tantalio, el tungsteno o el oro, que son esenciales en la fabricación de tecnologías de uso diario como electrodomésticos, bombillas, automóviles, ordenadores portátiles y teléfonos móviles —según la ONG Global Witness, la Unión Europea es el segundo mayor importador de ordenadores portátiles y teléfonos móviles—. A menudo, para obtener estos minerales, se cometen violaciones de derechos humanos.

África posee el 30% de los recursos minerales de todo el mundo, la producción minera representa el 24% del PIB continental y, entre los 27 conflictos el ejemplo más recurrente es el del este de la República Democrática del Congo (RDC) y la región de los Grandes Lagos. Allí, varios grupos rebeldes llevan años (e, incluso, décadas) financiando sus actividades mediante la comercialización de los denominados “minerales de conflicto”.

Como sentencia el profesor Mbuyi Kabunda, “hay una hipocresía de los países occidentales que se aprovechan de los conflictos para comprar estos diamantes de sangre, como el coltán”. De hecho, su país de origen, la República Democrática del Congo (RDC), es el primer productor de coltán, mineral que, según él mismo lamenta, “se ha convertido en la fuente de las desgracias del pueblo congoleño”.

Según un informe de Amnistía Internacional y Global Witness, el 80% de las empresas no controla el suministro de sus minerales, ni son capaces de revelar si en sus productos hay minerales procedentes de zonas en conflicto o no. Muchas veces, el negocio que generan estos minerales retroalimenta el conflicto a través de la financiación de grupos armados.

Por ello, Kabunda considera que, con la aprobación del proyecto de ley, “se ha dado un paso muy importante en la lucha contra estas prácticas”. “Si de verdad se aplica, se podrá poner fin al drama que vive la zona oriental de la RDC con el coltán”.

 

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LAURA GALLEGO

Dakar | 07/02/2011
Sin fronteras, sin hambre, sin expolio, sin abismos sociales. Otro mundo es posible pero, ¿ese?. Las miles de personas que han llegado a Dakar para participar en el Foro Social Mundial creen que más allá de ser posible, es el único viable a estas alturas. Y ya urge. El mensaje estaba patente en la vibrante manifestación que recorrió las calles de la capital senegalesa y en los discursos con los que se cerró la misma. Y en el horizonte, siempre, “el ejemplo de las revoluciones del Magreb”.

“Déjanos producir nuestro alimento”, “Por la libre circulación de personas”, “Por un desarrollo sostenible”….por un mundo sin fronteras, contra el imperialismo, el neocolonialismo y el expolio. Los enemigos de los miles de altermundistas que han llegado a Senegal desde los cinco continentes están claros y son comunes. También si hablamos de personas. Algunos, como Nicolás Sarkozy, tienen pocos defensores por aquí.

Pero la cuestión es que al Foro llegan no sólo para clamar contra ellos, o para expresar sus reivindicaciones, sino para hacer propuestas. Aunque no hay programa editado -parece que la improvisación no es ajena a los organizadores del evento- en este cita internacional que los movimientos sociales convocan cada dos años hay cientos de actividades y todas orientadas a ese fin. Y como toma de contacto, siempre, arrancan con una manifestación.

La de ayer tuvo un innegable sabor africano, no sólo por la obviedad de que tuviera lugar en una ciudad africana, sino porque -aunque no hay datos oficiales por parte de la organización- saltaba a la vista que hay una participación mayoritaria de organizaciones llegadas desde este continente. Algunos veteranos de estas citas empezaron a lamentar ayer mismo la bajada en la participación europea, por ejemplo, achacable a esa crisis económica que lleva algunos años copando titulares y que en este Foro se llama más bien crisis de valores.

Africano por el colorido de los trajes, por el ritmo de algunas agrupaciones que hicieron el recorrido entre la sede de la televisión RTS y la biblioteca de la Universidad Cheick Anta Diop sin parar de bailar, por el espíritu festivo y alegre, que hizo poca necesaria la presencia de los cientos de voluntarios de seguridad que velaron apenas porque no se amontonaran unos con otros. Por la masiva presencia de escolares -algo poco habitual en otras citas- que reclamaban sus propios derechos a una educación digna. Pero africano también por su discurso.

Las alrededor de 30.000 personas llegaron al campus universitario después de cuatro horas de caminata ante la mirada asombrada de muchos ciudadanos, que parados en las aceras o asomados a sus ventanas, se preguntaban de qué iba aquello.Un profesor senegalés comentaba que las reivindicaciones escritas en las pancartas son sobre todo las de esas personas; y ponía con ello sobre la mesa la que parece ser la crítica más frecuente desde el seno del propio Foro: la falta de capacidad para ir creciendo, para extender su mensaje, para llegar a todos. Porque una cosa es hablar, y está muy bien, pero otra es actuar -actuar juntos, que individualmente ya lo hacen las asociaciones que asisten- y algunos empiezan a exigir mayor dinamismo en ese sentido. Este profesor lo explicaba así: “Los que venimos aquí ya hemos despertado, estamos concienciados e informados, tenemos que ser capaces de llegar a toda la gente que está en sus casas sufriendo las consecuencias de estas injusticias, si ellos no se suman a la lucha, estamos fracasando”.

De momento, eso sí, algo de eso logra la manifestación, porque algunos jóvenes llevados por la curiosidad llegaron hasta el escenario. Y allí, escucharon al presidente boliviano, Evo Morales -el invitado estrella- llamar a la masa, y a África en concreto, a sumarse a la lucha contra el capitalismo y el imperialismo “para salvar la tierra”. Lo dijo claro, los ricos no se van a dejar apear de su pedestal por las buenas, así que habrá que luchar. Y en eso, apuntó, sirven de ejemplo para África la experiencia de Brasil o de su propio país y sus movimientos sindicales, pero sobre todo, en estos momentos, las revoluciones de Túnez y Egipto.

Como él, todos los oradores -una larga lista de activistas sociales de la más variada procedencia- tuvieron palabras de reconocimiento a la revolución que han iniciado los ciudadanos de ambos países. Incluido el famoso rapero local Didier Awadi, que puso el broche musical -y con mucha calidad, además- sin dejar de lado su faceta más reivindicativa y política. De su boca y de la de otros muchos salieron en repetidas ocasiones los nombres de Thomas Sankara, Lumumba o Mandela, para fervor del púlbico. También los de Sarkozy, Berlusconi o el nunca pasado de moda Bush, abucheados cada una de las veces. Salieron mensajes contra las compañias telefónicas, las petroleras, y todas las grandes multinacionales a cuyo servicio trabajan los gobiernos.

Era para tomar fuerzas y ánimo, y se logró. Ahora, toca proponer y buscar resultados, y tienen hasta el viernes. Las actividades se desarrollarán en torno a tres ejes temáticos: la “crítica del capitalismo”, el “refuerzo de la lucha contra el imperialismo y la opresión” y la “construcción de alternativas democráticas y populares”.

 

La portavoz del movimiento político marroquí Justicia y Espiritualidad, Nadia Yassine

 La portavoz del movimiento político marroquí Justicia y Espiritualidad, Nadia Yassine indicó que la tranquilidad aparente acaso solo sea el silencio que precede a una tempestad como la que sacude al mundo árabe.

En entrevista con el diario español El País habló sobre la forma en que su país vive la situación de sus vecinos en el norte de África, afirmó que “la tranquilidad en Marruecos no es absoluta. Las reivindicaciones y las revueltas reprimidas salvajemente son frecuentes en Marruecos desde hace años”.

Yassine señaló que el “vuelco democrático se producirá por las buenas o por las malas” en Marruecos.

“Para el régimen marroquí ha llegado la hora de tirar a la basura la Constitución y de llevar a cabo una auténtica campaña de depuración de las redes de nepotismo para devolver al pueblo marroquí sus bienes expoliados”, dijo la dirigente del movimiento marroquí.

Yassine aseguró que hay factores que deben considerarse como similares a Túnez y Egipto, entre ellos el desempleo con una tasa del 20 por ciento, la caída de la emigración por dificultades para obtener visados y el auge de la islamofobia.

“La rapiña de los dirigentes adeptos del nepotismo, que favorece a su vez la corrupción desenfrenada. La humillación que padecen los ciudadanos, y segundo, la frustración provocada por ver a Occidente como Eldorado de libertad, dignidad y también de bienestar”, manifestó.

Yassine consideró que Europa no debe temer a las fuerzas islamistas en Túnez y Egipto, y tiene que “olvidarse del escenario de Irán satanizado”, y pensar más en el modelo de Turquía, ya que el tiempo hizo madurar a los movimientos en ambos países.

De su organización en Marruecos, aseguró que ha demostrado ponderación, no pretende alcanzar el poder, pero sí promueve el respeto de la soberanía popular, la separación de poderes, el multipartidismo y elecciones.

Yassine dijo estar preocupada por la defensa del derecho a ser musulmanes ante la islamofobia “de algunos discursos beligerantes”.

Madrid, 10/02/2011

Fuente: SPS

 

¿Una dictadura en Túnez? ¿En Egipto una dictadura? Viendo a los medios relamerse con la palabra «dictadura» aplicada al Túnez de Ben Alí y al Egipto de Moubarak, los franceses han debido de preguntarse si han entendido o han leído bien. ¿No habían insistido durante decenios esos mismos medios y esos mismos periodistas en que esos dos “países amigos” eran “Estados moderados”? ¿La horrible palabra “dictadura” no estaba exclusivamente reservada en el mundo árabe musulmán (después de la destrucción de la “espantosa tiranía” de Saddam Hussein en Irak) solo al régimen Iraní? ¿Cómo? ¿Había entonces otras dictaduras en la región? Y ¿nos lo habrían ocultado los medios de nuestra ejemplar democracia? He aquí, en todo caso, un primer abrir de ojos que debemos al rebelde pueblo tunecino. Su prodigiosa victoria ha liberado a los europeos de la “retórica hipócrita y de ocultamiento” en vigor en nuestras cancillerías y en nuestros medios. Obligados a quitarse la careta, simulan descubrir lo que sabíamos desde hace rato, que las “dictaduras amigas” no son más que eso: regímenes de opresión. Sobre el asunto, los medios no han hecho otra cosa que seguir la “línea oficial”: cerrar los ojos o mirar hacia otro lado confirmando la idea de que la prensa no es libre salvo en relación con los débiles y la gente aislada. ¿Acaso Nicolás Sarkozy no ha tenido el aplomo de asegurar que en Túnez “había una desesperanza, un sufrimiento, un sentimiento de ahogo que hay que reconocer que no habíamos apreciado en su justa medida”, con respecto al sistema mafioso del clan Ben Alí-Trabelsi?

“No habíamos apreciado en su justa medida…” En 23 años… A pesar de contar allí con servicios diplomáticos más prolíficos que los de cualquier otro país… A pesar de la colaboración en todos los sectores de la seguridad (policía, gendarmería, inteligencia…). A pesar de las estancias regulares de altos responsables políticos y mediáticos que establecían allí desacomplejadamente sus lugares de veraneo… Pese a la existencia en Francia de dirigentes exiliados de la oposición tunecina, mantenidos como apestados al margen por las autoridades francesas y de acceso prohibido durante decenios a los grandes medios… Democracia ruinosa..

En realidad esos regímenes autoritarios han sido (y siguen siendo) complacientemente protegidos por las democracias europeas, despreciando sus propios valores, con el pretexto de que constituyen baluartes contra el islamismo radical. El mismo cínico argumento usado por Occidente durante la Guerra Fría, para apoyar dictaduras militares en Europa (España, Portugal, Grecia, Turquía) y en América Latina pretendiendo impedir la llegada del comunismo al poder.

¡Qué formidable lección dan las sociedades árabes revolucionarias a los que en Europa los describían con términos maniqueos, es decir, como masas dóciles sometidas a sátrapas orientales corruptos o como muchedumbres histéricas poseídas por el fanatismo religioso! Y he aquí que de repente surgen, en las pantallas de nuestros ordenadores o de nuestros televisores (cf.: el admirable trabajo de Al-Jazeera) preocupadas por el progreso social, nada obsesionadas por la cuestión religiosa, sedientas de libertad, soprepasadas por la corrupción, detestando las desigualdades y reclamando democracia para todos, sin exclusiones.

Lejos de las caricaturas binarias, estos pueblos no constituyen en modo alguno una especie de “excepción árabe” sino que se asemejan en sus aspiraciones políticas al resto de las ilustradas sociedades urbanas modernas. Un tercio de los tunecinos y casi un cuarto de los egipcios navegan regularmente por Internet. Como afirma Moulay Hicham El Alaoui: “Los nuevos movimientos ya no están marcados por los viejos antagonismos como antiimperialismo, anticolonialismo, o antisecularisno. Las manifestaciones de Túnez y El Cairo han estado desprovistas de todo simbolismo religioso. Constituyen una ruptura generacional que refuta la tesis del excepcionalismo árabe. Además son las nuevas metodologías de la comunicación de Internet las que animan estos movimientos. Ellos proponen una nueva versión de la sociedad civil en la que el rechazo al autoritarismo va de la mano con el rechazo a la corrupción”.

Especialmente gracias a las redes sociales digitales, las sociedades tanto de Túnez como de Egipto se movilizaron con gran rapidez y pudieron desestabilizar el poder en tiempo récord. Aún antes de que los movimientos hayan tenido la oportunidad de “madurar” y de favorecer la emergencia de nuevos dirigentes dentro de ellos. Es una de las raras ocasiones en las que sin líderes, sin organización dirigente y sin programa, la simple dinámica de la exasperación de las masas ha bastado para conseguir el triunfo de la revolución. Se trata de un momento frágil y sin duda las potencias ya estarán trabajando, especialmente en Egipto, para que “todo cambie sin que cambie nada” según el viejo adagio de El Gatopardo. Esos pueblos que conquistaron su libertad deben recordar la advertencia de Balzac, “Se matará a la prensa como se mata a un pueblo, otorgándole la libertad”. En las “democracias vigiladas” es mucho más fácil domesticar legítimamente a un pueblo que en las antiguas dictaduras. Pero esto no justifica su mantenimiento. Ni debe empañar el ardor de derrocar una tiranía.

El hundimiento de la dictadura tunecina ha sido tan veloz que los demás pueblos magrebíes y árabes han llegado a la conclusión de que esas autocracias –las más viejas del mundo- estaban en realidad profundamente corroídas y no eran por lo tanto más que “tigres de papel”. Esta demostración se ha verificado también en Egipto.

De allí este impresionante levantamiento de los pueblos árabes, que lleva a pensar inevitablemente en el gran florecimiento de las revoluciones europeas de 1848, en Jordania, en Yemen, en Argelia, en Siria, en Arabia Saudí, en Sudán y también en Marruecos.

En este último país, una monarquía absoluta, en el que el resultado de las “elecciones” (siempre trucado) siempre lo decide el soberano, que designa según su voluntad a los llamados ministros “de la soberanía”, unas cuantas decenas de familias próximas al trono continúan acaparando la mayoría de las riquezas. Los cables difundidos por Wikileaks han revelado que la corrupción llega a niveles de indecencia descomunales, mayores que los del Túnez de Ben Alí, y que las redes mafiosas tenían todas como único origen el Palacio. Un país en el que la práctica de la tortura está generalizada y el amordazamiento de la prensa es permanente.

Sin embargo, como en el Túnez de Ben Alí, esta “dictadura amiga” se beneficia de la gran indulgencia de los medios y de la mayor parte de nuestros responsables políticos, los cuales minimizan las señales del comienzo de un “contagio” de la rebelión. Cuatro personas se han inmolado ya prendiéndose fuego. Se han producido manifestaciones de solidaridad con los rebeldes de Túnez y de Egipto en Tánger, en Fez y en Rabat. Acosadas por el miedo las autoridades han decidido subvencionar preventivamente los artículos de primera necesidad para evitar las “rebeliones del pan”. Importantes contingentes de tropas del Sahara Occidental habrían sido desplazadas aceleradamente hacia Rabat y Casablanca. El rey Mohamed VI y algunos colaboradores se habrían trasladado a Francia el 29 de enero para consultar a expertos en orden público del Ministerio francés del Interior.

Aunque las autoridades desmienten las dos últimas informaciones, está claro que la sociedad marroquí está siguiendo los acontecimientos de Túnez y Egipto con excitación. Preparados para unirse al impulso de fervor revolucionario y quebrar de una vez por todas las trabas feudales. Y a pedir cuentas a todos aquéllos que en Europa fueron durante decenios cómplices de las “dictaduras amigas”.

Fuente: PlataformaSahara

Damián Marrero Real, en su blog: La inocencia del devenir.

En estos días muchos centros educativos celebran el “Día Escolar Por la Paz”. Soy de los que cree que estas efemérides son necesarias. Es cierto que estas cosas deben “celebrarse” todos los días y no en una jornada concreta. Vale. Pero los humanos somos muy dados a estas componendas y no está mal del todo. La Paz y la Solidaridad siguen siendo valores esenciales para la escuela. El problema es que, si queremos que tengan un mínimo de significado, tienen que estar ligadas a demandas, situaciones y problemas concretos. Hemos abusado de una simbología que ha terminado por vaciarse de contenido. No se puede reducir la demanda de paz y la exigencia de justicia a un conjunto de blanquísimas palomas y muñecotes angelicales, abstracciones casi metafísicas sin capacidad transformadora alguna. Esa es la manera de pasar de puntillas por el expediente, recurrir a los lugares comunes que no exigen compromiso alguno.

Por eso es habitual y deseable aprovechar estas ocasiones para vocear demandas concretas. En estas islas, en los últimos años (sobre todo en el marco de la Red Canaria de Escuelas Solidarias) hemos hecho coincidir este día con acciones de sensibilización sobre la inmigración irregular y la situación de los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental -cosas que nos tocan muy de cerca. Sin obviar, claro está, esa pléyade de conflictos e injusticias que asola nuestro planeta.

La escuela no puede ser neutral. Porque ¿qué es la neutralidad? ¿la sutil equidistancia entre víctimas y verdugos? ¿el distanciamiento acrítico de los hechos? ¿la obsesión por no molestar a nadie? Existe, además, la consideración de fondo de que el alumnado sufre algún tipo de discapacidad mental grave. Hay quien piensa que las débiles mentes infantiles y juveniles podrían sufrir algún tipo de shock postraumático, de difícil arreglo posterior, si se entra en detalle respecto a algunos problemas, si se denuncia la causa de las injusticias, si se llama a las cosas por su nombre. Mejor mantenerlos en el mundo de Heidi para que de adultos puedan ejercer de felices y despreocupados consumidores. Dicho esto, hay que dejar claro que no se trata de adoctrinar, peligroso planteamiento que hay que evitar a toda costa. Denunciar la violación de los derechos humanos hallá donde se produzca, la causas sistémicas que están detrás de la pobreza y la exclusión, de la destrucción de nuestro planeta, de la violencia de género, promover la democracia, etc. no es impartir una doctrina. Es darle contenido a la educación. ¿Qué si no es educar para la ciudadanía? ¿en qué consiste entonces la ‘competencia social y ciudadana’?

La escuela debe ser, en todo caso, plural. La pluralidad es una garantía precisamente contra el peligro del adoctrinamiento. Quienes se rasgan las vestiduras porque se exhiba, pongamos por caso, una bandera saharaui en un marco docente son precisamente quienes incurren en un atroz sectarismo. Hay también un miedo irracional (como todos los miedos) a que se ‘haga política’ con el alumnado. Este miedo tan extendido recuerda a aquel famoso comentario que se le atribuía a Franco cuando le recomendaba a sus propios ministros “que no se metieran en política”. Uno de los males sociales que nos aquejan, herencia quizás de aquellos años de oscuridad, es la despolitización de la ciudadanía. Se confunde torticeramente ‘política’ con ‘política de partido’. Hacer política no es hacer propaganda de las tesis de un partido. Han sido los partidos políticos y su clase profesional quienes se han agenciado para ellos el ejercicio de la política, que es una de las condiciones esenciales de la ciudadanía. Nos han hecho creer que la política es una cosa mala y sospechosa, que mejor está en manos de quienes se presentan ad eternam a las elecciones y pasan de un cargo a otro como quien juega a la oca (y tiro porque me toca).

En estos tiempos que corren parece estar produciéndose una gran confluencia de intereses para arrebatarle a la ciudadanía los últimos despojos de soberanía, aquella que tan pretenciosamente aparece en los preámbulos de declaraciones y constituciones varias. Y para ello se recurre a la vieja técnica del miedo. Y el miedo genera parálisis. Justo lo que necesitan quienes desean que en el solar la cosa esté tranquilita.

Frente a todo esto la escuela sigue siendo el último refugio de la esperanza.

Por Mario Osava

De Agencia de noticias IPS

RÍO DE JANEIRO – El agua, que decide nuestra vida o muerte, no está en ríos y lagos sino en el aire. Es lo que se deduce de la creciente frecuencia de catástrofes causadas por las sequías o lluvias excesivas, como las que mataron a más de 500 personas en ciudades montañosas cercanas a la ex capital brasileña. [Leer más] 

 Damián Marrero Real, en su blog: La inocencia del devenir.

La Unión Europea, con España como principal promotor, acaba de dar por zanjada la “crisis” (¡ah! ¿pero hubo crisis?) con Marruecos por los sucesos de El Aaiun. Además, para que el amigo Mohamed VI no se nos mosquee, que andan muy suceptibles los muchachos últimamente, han firmado varios acuerdos de cooperación (más tomate marroquí para Europa). Nuestra flamante ministra de asuntos exteriores, Trinidad Jiménez, no desperdició la oportunidad de ponerle la guinda al pastel y declaró muy ufana ella que “ningún suceso va a alterar la relación que tenga la Unión Europea con Maruecos”. Como a la señora Trinidad no le suponemos un pelo de ingenua damos por hecho que es perfectamente consciente de que esto supone firmar la sentencia de muerte política del pueblo saharaui.
La ignominia moral del gobierno español roza cotas desconocidas desde la llegada de la democracia a este país. A base de querer distanciarse del estilo Aznar, el del puro en la boca y los pies en la mesa junto a Bush, el de la foto de las Azores y el acento chicano de toda la vida, han terminado por dar un giro de 360º y llegar al punto de partida del que pretendían diferenciarse (eso sí, en plan talante y esas cosas). Con este planteamiento la próxima vez que Marruecos masacre a los saharauis los harán miembros de pleno derecho de la Unión Europea y la siguiente ingresan de lleno en el euro (siempre y cuando no sea Marruecos quien exija que el resto de la UE adopte el dirham, claro). Vamos a tener tomate marroquí en el desayuno, almuerzo y cena como sigamos con este plan. O sea que ¡barra libre, Mohamed VI! Trinidad Jiménez, siempre en aras del buen rollito, acaba de decretar que puede usted hacer lo que le venga en gana que aquí paz y después gloria, que dos no pelean si uno no quiere, my friend. Para qué mosquearnos por quítame allá unos saharauis.
En realidad esta cobardía moral no es de ahora. Los papeles de Wikileaks demuestran que después de que Zapatero tomara la decisión de retirar las tropas españolas de Irak estuvo el resto del tiempo pidiéndole perdón al gobierno norteamericano por ello y en más de una ocasión de una manera bastante patética (que se lo pregunten a la familia de José Couso). Con esta endeblez, con este doble juego moral, no es de extrañar que esta gente haga oídos sordos a todo lo que suponga un mínimo inconveniente a la “conjunción interplanetaria” Obama / Zapatero. ¿Era este el socialismo del siglo XXI? Los “intereses españoles” no son, por lo que se ve, los de la memoria histórica, la justicia y los Derechos Humanos. Eso está bien para la escuelita, el artículo dominguero de opinión o la cena oficial ante otros jefes de Estado con la prensa de por medio. En esto, hay que admitirlo, no nos distinguimos en nada del resto de los países de este orbe mal avenido. Si escarbamos un poquito, si vamos un pelín más allá de la estrategias de comunicación y el manual de estilo, vemos que es más de lo mismo. Otro capítulo más de la Historia Universal de la Infamia, como diría Borges.

Por Juan García Luján, en Somos nadie

Diez meses y quince días después del terremoto de Haití, cuando las casas se siguen sin levantar, cuando continúan tantos huesos bajo los escombros, cuando el cólera entra sin pedir permiso como una desgracia más, cuando el lugar que ocupaban los huerfanitos negros en las portadas lo ocupa la operación de tetas de Sara Carbonero o los goles del Barça…Diez meses y quince días después de aquella tragedia que convocó a políticos franceses, norteamericanos y españoles que desfilaron como en una pasarela solidaria, el humorista Forges sigue buscando la sonrisa cada mañana con esas viñetas de funcionarios agobiados o esa señora gorda que lleva colgado del brazo a su marido. Unos días más acertados que otros, mas nunca falla el cartelito: Pero no te olvides de Haití.

Quizás aquí habría que hacer lo mismo con nuestro pueblo vecino. Al lado de las crónicas sobre el puñetero viento y las exageraciones sobre los temporales, junto a las alegrías por los goles tardíos de la UD o la preocupación por la lesión de Vitolo, quizá deberíamos de poner el cartelito “Pero no te olvides de los saharauis”. Ahora que Marruecos olvida su diplomática sonrisa y vuelve a sacar su bota militar para expulsar a los dos periodistas españoles que había “dejado” entrar en El Aaiún, cuando Rabat promueve los ataques de los colonos a estudiantes saharauis hasta en los institutos de enseñanza, cuando cierran el puerto de El Aaiún para evitar la visita de varias decenas de activistas proderechos humanos, cuando pasa todo eso que ya no tiene hueco en la mayoría de las portadas de los periódicos, ahora conviene mantener el cartelito: Pero no te olvides del pueblo saharaui.

La ong estadounidense Human Right Wacth acaba de publicar un nuevo informe sobre el Sáhara que no ha tenido la repercusión del primero. La directora de HRW para Oriente Medio y Norte de África, Sarah Leah Whitson, firma el texto en el que acusa a los militares y policías marroquíes de cometer abusos durante las detenciones de civiles saharauis como darles “palizas que dejaron a algunos de los detenidos inconscientes, además de que les orinaron encima y les amenazaron de violación”. Muchos detenidos y heridos no han podido recibir visitas de sus familiares.

En este informe de HRW se aclara que el primer documento que difundió esta organización sobre el ataque al campamento de Gdeim Izik fue realizado después de sortear muchos obstáculos impuestos por Marruecos. Los activistas no pudieron viajar a El Aaiún hasta el 12 de noviembre, cuatro días después del desmantelamiento del campamento. Las cifras de muertes violentas que dieron en aquel informe (11 policías marroquíes y dos civiles saharauis) se basaban en la información dada por el ministerio del Interior de Marruecos que la ong no pudo contrastar.

Este dato es muy llamativo, ya que hemos estado escuchando y leyendo los ataques continuos a las “mentiras” del Frente Polisario o de activistas prosaharuis por parte de los defensores de Marruecos y de España. El argumento más utilizado era que Rabat no mentía porque la cifra de muertos que había dado era la misma que la de Humans Rights. Aquellos que mostraban a todo el mundo las noticias sobre el primer informe de HRW están ahora calladitos, por eso este segundo informe apenas ha tenido difusión.

A pesar de la expulsión de periodistas, políticos y activistas proderechos humanos, desde el Sáhara nos siguen llegando informaciones. Por ejemplo hace unos días salieron del hospital militar del Aaiún cuatro saharauis. Nos cuentan que Yadasi Mohamedud tiene dos balazos en la pierna, Mohamed Kamel estuvo en coma cuatro días, Azman Echtuki se recupera de una herida en el costado y Darkau i Fatah tiene la rodilla destrozada. Después de sacarlos del hospital, los llevaron a dos juzgados donde les hicieron juicios sin que ellos pudieran hablar. Los acusan de agresión a funcionario en acto de servicio. Ellos no saben porqué, ya que estaban en el campamento y perdieron la noción del tiempo hasta que se despertaron en el hospital. El día seis de diciembre se tienen que presentar ante el juzgado.

¿Por qué nos creemos su versión?, nos podrían preguntar los promarroquíes. Pues porque si hay que elegir entra la propaganda que emite un estado que ocupa ilegalmente un territorio y lo que cuenta la población civil que sufre la ocupación, si hay que elegir entre los que tienen las armas y los ciudadanos sometidos, si hay que elegir entre los que tienen tantos antecedentes de violación de los derechos humanos y los que se suelen manifestar pacíficamente, pues es lógico que nos quedemos con la segunda versión.

También existe la posibilidad de que haya una tercera versión de los hechos. Es la que podrían darnos periodistas en el Aaiún, o también organizaciones de derechos humanos u observadores internacionales. Pero Marruecos no quiere testigos foráneos en el Aaiún. Cualquiera que pretenda entrevistar a saharauis se convierte en un “peligro para la seguridad” del reino alauí. Ese comportamiento ya convierte en sospechoso al gobierno aliado de España, a ese vecino que tanto quiere cuidar Trinidad Jiménez y López Aguilar (como si los saharauis no fueran vecinos nuestros). Porque Marruecos tiene amigos por todos los lados, en todas los palacios y las embajadas. Porque Rabat cierra las puertas del Sáhara para que no veamos como maltrata a los saharauis. Porque el silencio se puede convertir en complicidad hoy debemos poner bien visible el cartelito: Pero no te olvides del pueblo saharaui.

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David Ortega Gutiérrez David Ortega Gutiérrez es Profesor Titular de Derecho Constitucional de la Universidad Rey Juan Carlos. Todos los artículos de David Ortega Gutiérrez

 

 

 

 

 

Vivimos una peligrosa época de perversión del lenguaje, ello implica que es difícil conocer la realidad que nos rodea, aunque paradójicamente hayamos conquistado supuestamente la denominada sociedad de la información. Nuestras democracias cada vez son más formales y menos materiales, más procedimentales y menos sustantivas, en fin, más de grandes palabras y cada vez de menos hechos. Esto se traduce en una progresiva desafección de los ciudadanos de la política y una creciente desconfianza en los políticos. Mala cosa.

Lo ocurrido en estas últimas semanas en El Aaiún -desde el ataque del 8 de noviembre al campamento de protesta situado a pocos kilómetros de esta ciudad- deja al descubierto numerosas vergüenzas de nuestros regímenes democráticos. La que más me preocupa es la vulneración sistemática de los derechos humanos sin que realmente pase nada. Estamos ante un hecho internacionalmente conocido y países en teoría democráticos como España, Francia o Estados Unidos miran hacia otro lado, ni siquiera una timorata condena, ante la violación manifiesta de los derechos humanos. Lo primero el asesinato de personas, a manos de cuerpos y fuerzas de seguridad -externas o internas- de Marruecos; lo segundo, el cerrojo mediático impuesto por Marruecos, lo que puede implicar que nunca sepamos qué pasó realmente en esos días.

La normativa internacional al respecto es clara. El artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos proclama el derecho a la libertad de expresión y de información “sin limitación de fronteras”. El artículo 19.2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de Naciones Unidas de 1966 de manera parecida dice “sin consideración de fronteras”. En fin, nuestro más cercano Convenio Europeo para la protección de los derechos humanos y de las libertades fundamentales de 1950, texto jurídico que aplica el prestigioso Tribunal Europeo de Derechos Humanos, consagra en su artículo 10.1 que: “Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas, sin que pueda haber injerencia de autoridades públicas y sin consideración de fronteras”.

Con enorme preocupación veo cómo este derecho a la información, básico en democracia, está siendo totalmente machacado con la aquiescencia de Estados democráticos como España, Francia o Estado Unidos, por citar los más implicados en el conflicto entre Marruecos y el pueblo saharaui. No olvidemos que la normativa internacional reconoce el derecho del pueblo saharaui a su libre autodeterminación y que aún hoy España es administrativamente responsable de lo que hasta noviembre de 1975 era territorio español. Realmente no hemos podido saber qué ha sucedido en el campamento de El Aaiún, porque Marruecos ha trasgredido el derecho fundamental a la información para así poder perpetrar con impunidad no sabemos qué tipo de atrocidades contra el pueblo saharaui. Desde luego ha habido injerencia de autoridades públicas, las de Marruecos, contra este derecho humano fundamental a saber qué ha pasado con muchas vidas humanas, y sin duda la denominada universalidad geográfica del derecho a la información (“sin consideración de fronteras”) también ha sido atacada. En democracia hay que tener las ideas claras, y la defensa de los derechos humanos es la piedra angular de cualquier régimen democrático que realmente quiera serlo, más allá de la simple denominación. Los argumentos del Presidente Zapatero a considerar en esta materia los intereses económicos y de seguridad de España mientras se machacan los derechos humanos son totalmente inaceptables, además de una peligrosa puerta abierta al ataque de los derechos fundamentales de las personas, incluido el de la vida. Por cierto que el Rey Mohamed VI según la revista Forbes es uno de los monarcas más ricos del planeta y tiene planes de inversión en energías renovables (parques eólicos) en la zona del Sahara occidental.

El conocido constitucionalista francés Maurice Duverger decía en 1968 a Le Monde: “sin libertad de información, todas las demás libertades son ineficaces”. Qué gran verdad. La clave del siglo XXI es conocer realmente lo que sucede en nuestros Estados y con la vida de nuestros ciudadanos, para ello necesitamos como el respirar buenos profesionales de la información, que en cada palabra que publiquen piensen en el derecho que el lector tiene a conocer la realidad de lo que sucede, para así poder realmente decidir en libertad. Realmente los medios de comunicación social son decisivos para nuestra libertad o para nuestra esclavitud mediática. Y tengo mis serias dudas de que estemos ganando esta batalla por la libertad de decisión del ciudadano democrático del siglo XXI. Cada medio puede tener su línea ideológica, pero jamás ésta puede ser motivo de no informar de la realidad objetiva que acontece. En ese caso el medio ataca directamente al sagrado derecho a conocer del individuo y a la democracia misma, como ya señaló el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en las conocidas Sentencias Handyside de 1976 y Lingens de 1986.

Fuente: elimparcial.es

Bachir Ahmed en su blog Karma Saharauia

Si yo fuese poeta y tuviera un desengaño amoroso, quizá tendría que empezar escribiendo: Hoy me siento muy triste, ella me ha abandonado por otro y me ha dejado perdido en la inmensidad de una realidad que desconozco. Ahora serán otros labios los que besen los suyos, otras manos la que acaricien su cuerpo, otros ojos los que miren su corazón. Ella será feliz y yo lamentaré su pérdida, aunque nadie podrá arrancármela del corazón; ni ella misma. Hoy me siento solo y triste.

Todo eso y mucho más escribiría hoy, pero no soy poeta, aunque mi corazón este desgarrado de dolor.

Tengo la mirada perdida y mis ojos en la lejanía solo ven terror, barbarie y sangre. Oigo gritos lejanos que me piden ayuda que no puedo dar. Mis ojos se cubren de lágrimas y la impotencia me acobarda, me destruye, me desgarra las entrañas. Mis hermanos me llaman y yo los oigo, los siento y mi mano no llega a ellos. El humo me ciega, me hace llorar pero me niego a cerrar los ojos. Los mantengo abiertos, y a través de mis lágrimas veo  imágenes que me impactan; niños que lloran, mujeres que sangran, ancianos que huyen y hombres que mueren.

Me niego a ser impasible ante el criminal, reniego del pacifismo estúpido y amoral que se utiliza para subyugar al más débil. Vomito mi rabia con la mirada ante la atadura de lo correcto y me convierto en esclavo del mundo real. El mundo que mira para otro lado, el que permite la muerte de niños inocentes, el que asesina mujeres embarazadas, el que desprecia la dignidad.

Me niego a pertenecer a ese mundo irreal e inhumano, lo denuncio y lo desprecio. Le doy la espalda y escupo sobre sus estúpidas leyes ignominiosas y marrulleras.

No acepto la paz de los poderosos. Aquellos que con la sonrisa en los labios asesinan a escondidas, torturan y violan los derechos más elementales. Los que venden armas para aplastar la rabia contenida de los pueblos. Los que tienen talante pero no tienen talento.

Saco de lo más profundo de mi alma el recuerdo de los compañeros muertos, torturados, humillados y despreciados para que mi grito rebelde sea permanente. Digo alto y fuerte: ¡Me niego a aceptarlo!

Mi mirada será más triste, mi sonrisa apenas será una mueca, mientras persista en mi mente el sufrimiento de los miles de compatriotas que sufren diariamente las injusticias.

Reniego del hecho consumado y me uno al grito desgarrador de los jóvenes de mi tierra. Pido armas para no morir de rodillas, para defender mi dignidad; para que  nuestras mujeres sepan que sus hijos morirán con la cabeza alta, mirando al cobarde enemigo a los ojos. Que  la muerte no es muerte si está en juego mi dignidad. No quiero morir acorralado sin posibilidad de defensa, quiero hacerlo en libertad, a la luz del sol o al abrigo de las estrellas de mi desierto.

Basta ya de intereses de estado, de alabar tiranías, de esclavitud consentida, de derechos inhumanos, de venta de armas, de expolio, de torturas, de desapariciones, de realidades irreales.

Basta ya de injusticias, de palabras vacías, de mentiras piadosas, de mercadeo con nuestro destino. No deseo referéndum, ni autodeterminación, ni que otros decidan por mi, mi destino lo elijo yo. Pedir libertad me ha convertido en un delincuente, en un refugiado, en un sin tierra, en un nadie.

No negocio mi muerte, ni acepto estrechar la mano tendida y ensangrentada del asesino de mis hermanos. Desprecio el politiqueo barato de soluciones inciertas. Aborrezco la vileza de las declaraciones interesadas, donde la vida humana está por debajo de los intereses comerciales. Denuncio el servilismo y la corrupción, el besamanos y el miedo, la esclavitud y el racismo.

Admiro a la gente, a los que salen a la calle y reclaman, a los que se oponen, a los que no aceptan, a los que denuncian, a los que te abrazan. Amo a mis mujeres, a mis ancianos, a mis hombres, a mis niños, en definitiva, amo la vida.

 Mi dignidad es sagrada, por eso hoy se ha roto algo en mi interior. Ya no soy el mismo. Mi existencia es más triste y efímera. Ya he dejado ser yo y soy nosotros.  Tengo la mirada triste de los hombres, el llanto contenido de las madres y las lágrimas de los niños del Sahara.

No soporto tanta impunidad. Hoy me duele el alma y me siento solo y triste.

14 de febrero de 2010 – 35 años del Acuerdo Tripartito de Madrid

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¡¡LIBERTAD PARA LOS PRESOS POLÍTICOS SAHARAUIS!!