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LAURA GALLEGO

Dakar | 07/02/2011
Sin fronteras, sin hambre, sin expolio, sin abismos sociales. Otro mundo es posible pero, ¿ese?. Las miles de personas que han llegado a Dakar para participar en el Foro Social Mundial creen que más allá de ser posible, es el único viable a estas alturas. Y ya urge. El mensaje estaba patente en la vibrante manifestación que recorrió las calles de la capital senegalesa y en los discursos con los que se cerró la misma. Y en el horizonte, siempre, “el ejemplo de las revoluciones del Magreb”.

“Déjanos producir nuestro alimento”, “Por la libre circulación de personas”, “Por un desarrollo sostenible”….por un mundo sin fronteras, contra el imperialismo, el neocolonialismo y el expolio. Los enemigos de los miles de altermundistas que han llegado a Senegal desde los cinco continentes están claros y son comunes. También si hablamos de personas. Algunos, como Nicolás Sarkozy, tienen pocos defensores por aquí.

Pero la cuestión es que al Foro llegan no sólo para clamar contra ellos, o para expresar sus reivindicaciones, sino para hacer propuestas. Aunque no hay programa editado -parece que la improvisación no es ajena a los organizadores del evento- en este cita internacional que los movimientos sociales convocan cada dos años hay cientos de actividades y todas orientadas a ese fin. Y como toma de contacto, siempre, arrancan con una manifestación.

La de ayer tuvo un innegable sabor africano, no sólo por la obviedad de que tuviera lugar en una ciudad africana, sino porque -aunque no hay datos oficiales por parte de la organización- saltaba a la vista que hay una participación mayoritaria de organizaciones llegadas desde este continente. Algunos veteranos de estas citas empezaron a lamentar ayer mismo la bajada en la participación europea, por ejemplo, achacable a esa crisis económica que lleva algunos años copando titulares y que en este Foro se llama más bien crisis de valores.

Africano por el colorido de los trajes, por el ritmo de algunas agrupaciones que hicieron el recorrido entre la sede de la televisión RTS y la biblioteca de la Universidad Cheick Anta Diop sin parar de bailar, por el espíritu festivo y alegre, que hizo poca necesaria la presencia de los cientos de voluntarios de seguridad que velaron apenas porque no se amontonaran unos con otros. Por la masiva presencia de escolares -algo poco habitual en otras citas- que reclamaban sus propios derechos a una educación digna. Pero africano también por su discurso.

Las alrededor de 30.000 personas llegaron al campus universitario después de cuatro horas de caminata ante la mirada asombrada de muchos ciudadanos, que parados en las aceras o asomados a sus ventanas, se preguntaban de qué iba aquello.Un profesor senegalés comentaba que las reivindicaciones escritas en las pancartas son sobre todo las de esas personas; y ponía con ello sobre la mesa la que parece ser la crítica más frecuente desde el seno del propio Foro: la falta de capacidad para ir creciendo, para extender su mensaje, para llegar a todos. Porque una cosa es hablar, y está muy bien, pero otra es actuar -actuar juntos, que individualmente ya lo hacen las asociaciones que asisten- y algunos empiezan a exigir mayor dinamismo en ese sentido. Este profesor lo explicaba así: “Los que venimos aquí ya hemos despertado, estamos concienciados e informados, tenemos que ser capaces de llegar a toda la gente que está en sus casas sufriendo las consecuencias de estas injusticias, si ellos no se suman a la lucha, estamos fracasando”.

De momento, eso sí, algo de eso logra la manifestación, porque algunos jóvenes llevados por la curiosidad llegaron hasta el escenario. Y allí, escucharon al presidente boliviano, Evo Morales -el invitado estrella- llamar a la masa, y a África en concreto, a sumarse a la lucha contra el capitalismo y el imperialismo “para salvar la tierra”. Lo dijo claro, los ricos no se van a dejar apear de su pedestal por las buenas, así que habrá que luchar. Y en eso, apuntó, sirven de ejemplo para África la experiencia de Brasil o de su propio país y sus movimientos sindicales, pero sobre todo, en estos momentos, las revoluciones de Túnez y Egipto.

Como él, todos los oradores -una larga lista de activistas sociales de la más variada procedencia- tuvieron palabras de reconocimiento a la revolución que han iniciado los ciudadanos de ambos países. Incluido el famoso rapero local Didier Awadi, que puso el broche musical -y con mucha calidad, además- sin dejar de lado su faceta más reivindicativa y política. De su boca y de la de otros muchos salieron en repetidas ocasiones los nombres de Thomas Sankara, Lumumba o Mandela, para fervor del púlbico. También los de Sarkozy, Berlusconi o el nunca pasado de moda Bush, abucheados cada una de las veces. Salieron mensajes contra las compañias telefónicas, las petroleras, y todas las grandes multinacionales a cuyo servicio trabajan los gobiernos.

Era para tomar fuerzas y ánimo, y se logró. Ahora, toca proponer y buscar resultados, y tienen hasta el viernes. Las actividades se desarrollarán en torno a tres ejes temáticos: la “crítica del capitalismo”, el “refuerzo de la lucha contra el imperialismo y la opresión” y la “construcción de alternativas democráticas y populares”.

 

¿Una dictadura en Túnez? ¿En Egipto una dictadura? Viendo a los medios relamerse con la palabra «dictadura» aplicada al Túnez de Ben Alí y al Egipto de Moubarak, los franceses han debido de preguntarse si han entendido o han leído bien. ¿No habían insistido durante decenios esos mismos medios y esos mismos periodistas en que esos dos “países amigos” eran “Estados moderados”? ¿La horrible palabra “dictadura” no estaba exclusivamente reservada en el mundo árabe musulmán (después de la destrucción de la “espantosa tiranía” de Saddam Hussein en Irak) solo al régimen Iraní? ¿Cómo? ¿Había entonces otras dictaduras en la región? Y ¿nos lo habrían ocultado los medios de nuestra ejemplar democracia? He aquí, en todo caso, un primer abrir de ojos que debemos al rebelde pueblo tunecino. Su prodigiosa victoria ha liberado a los europeos de la “retórica hipócrita y de ocultamiento” en vigor en nuestras cancillerías y en nuestros medios. Obligados a quitarse la careta, simulan descubrir lo que sabíamos desde hace rato, que las “dictaduras amigas” no son más que eso: regímenes de opresión. Sobre el asunto, los medios no han hecho otra cosa que seguir la “línea oficial”: cerrar los ojos o mirar hacia otro lado confirmando la idea de que la prensa no es libre salvo en relación con los débiles y la gente aislada. ¿Acaso Nicolás Sarkozy no ha tenido el aplomo de asegurar que en Túnez “había una desesperanza, un sufrimiento, un sentimiento de ahogo que hay que reconocer que no habíamos apreciado en su justa medida”, con respecto al sistema mafioso del clan Ben Alí-Trabelsi?

“No habíamos apreciado en su justa medida…” En 23 años… A pesar de contar allí con servicios diplomáticos más prolíficos que los de cualquier otro país… A pesar de la colaboración en todos los sectores de la seguridad (policía, gendarmería, inteligencia…). A pesar de las estancias regulares de altos responsables políticos y mediáticos que establecían allí desacomplejadamente sus lugares de veraneo… Pese a la existencia en Francia de dirigentes exiliados de la oposición tunecina, mantenidos como apestados al margen por las autoridades francesas y de acceso prohibido durante decenios a los grandes medios… Democracia ruinosa..

En realidad esos regímenes autoritarios han sido (y siguen siendo) complacientemente protegidos por las democracias europeas, despreciando sus propios valores, con el pretexto de que constituyen baluartes contra el islamismo radical. El mismo cínico argumento usado por Occidente durante la Guerra Fría, para apoyar dictaduras militares en Europa (España, Portugal, Grecia, Turquía) y en América Latina pretendiendo impedir la llegada del comunismo al poder.

¡Qué formidable lección dan las sociedades árabes revolucionarias a los que en Europa los describían con términos maniqueos, es decir, como masas dóciles sometidas a sátrapas orientales corruptos o como muchedumbres histéricas poseídas por el fanatismo religioso! Y he aquí que de repente surgen, en las pantallas de nuestros ordenadores o de nuestros televisores (cf.: el admirable trabajo de Al-Jazeera) preocupadas por el progreso social, nada obsesionadas por la cuestión religiosa, sedientas de libertad, soprepasadas por la corrupción, detestando las desigualdades y reclamando democracia para todos, sin exclusiones.

Lejos de las caricaturas binarias, estos pueblos no constituyen en modo alguno una especie de “excepción árabe” sino que se asemejan en sus aspiraciones políticas al resto de las ilustradas sociedades urbanas modernas. Un tercio de los tunecinos y casi un cuarto de los egipcios navegan regularmente por Internet. Como afirma Moulay Hicham El Alaoui: “Los nuevos movimientos ya no están marcados por los viejos antagonismos como antiimperialismo, anticolonialismo, o antisecularisno. Las manifestaciones de Túnez y El Cairo han estado desprovistas de todo simbolismo religioso. Constituyen una ruptura generacional que refuta la tesis del excepcionalismo árabe. Además son las nuevas metodologías de la comunicación de Internet las que animan estos movimientos. Ellos proponen una nueva versión de la sociedad civil en la que el rechazo al autoritarismo va de la mano con el rechazo a la corrupción”.

Especialmente gracias a las redes sociales digitales, las sociedades tanto de Túnez como de Egipto se movilizaron con gran rapidez y pudieron desestabilizar el poder en tiempo récord. Aún antes de que los movimientos hayan tenido la oportunidad de “madurar” y de favorecer la emergencia de nuevos dirigentes dentro de ellos. Es una de las raras ocasiones en las que sin líderes, sin organización dirigente y sin programa, la simple dinámica de la exasperación de las masas ha bastado para conseguir el triunfo de la revolución. Se trata de un momento frágil y sin duda las potencias ya estarán trabajando, especialmente en Egipto, para que “todo cambie sin que cambie nada” según el viejo adagio de El Gatopardo. Esos pueblos que conquistaron su libertad deben recordar la advertencia de Balzac, “Se matará a la prensa como se mata a un pueblo, otorgándole la libertad”. En las “democracias vigiladas” es mucho más fácil domesticar legítimamente a un pueblo que en las antiguas dictaduras. Pero esto no justifica su mantenimiento. Ni debe empañar el ardor de derrocar una tiranía.

El hundimiento de la dictadura tunecina ha sido tan veloz que los demás pueblos magrebíes y árabes han llegado a la conclusión de que esas autocracias –las más viejas del mundo- estaban en realidad profundamente corroídas y no eran por lo tanto más que “tigres de papel”. Esta demostración se ha verificado también en Egipto.

De allí este impresionante levantamiento de los pueblos árabes, que lleva a pensar inevitablemente en el gran florecimiento de las revoluciones europeas de 1848, en Jordania, en Yemen, en Argelia, en Siria, en Arabia Saudí, en Sudán y también en Marruecos.

En este último país, una monarquía absoluta, en el que el resultado de las “elecciones” (siempre trucado) siempre lo decide el soberano, que designa según su voluntad a los llamados ministros “de la soberanía”, unas cuantas decenas de familias próximas al trono continúan acaparando la mayoría de las riquezas. Los cables difundidos por Wikileaks han revelado que la corrupción llega a niveles de indecencia descomunales, mayores que los del Túnez de Ben Alí, y que las redes mafiosas tenían todas como único origen el Palacio. Un país en el que la práctica de la tortura está generalizada y el amordazamiento de la prensa es permanente.

Sin embargo, como en el Túnez de Ben Alí, esta “dictadura amiga” se beneficia de la gran indulgencia de los medios y de la mayor parte de nuestros responsables políticos, los cuales minimizan las señales del comienzo de un “contagio” de la rebelión. Cuatro personas se han inmolado ya prendiéndose fuego. Se han producido manifestaciones de solidaridad con los rebeldes de Túnez y de Egipto en Tánger, en Fez y en Rabat. Acosadas por el miedo las autoridades han decidido subvencionar preventivamente los artículos de primera necesidad para evitar las “rebeliones del pan”. Importantes contingentes de tropas del Sahara Occidental habrían sido desplazadas aceleradamente hacia Rabat y Casablanca. El rey Mohamed VI y algunos colaboradores se habrían trasladado a Francia el 29 de enero para consultar a expertos en orden público del Ministerio francés del Interior.

Aunque las autoridades desmienten las dos últimas informaciones, está claro que la sociedad marroquí está siguiendo los acontecimientos de Túnez y Egipto con excitación. Preparados para unirse al impulso de fervor revolucionario y quebrar de una vez por todas las trabas feudales. Y a pedir cuentas a todos aquéllos que en Europa fueron durante decenios cómplices de las “dictaduras amigas”.

Fuente: PlataformaSahara

Por Mario Osava

De Agencia de noticias IPS

RÍO DE JANEIRO – El agua, que decide nuestra vida o muerte, no está en ríos y lagos sino en el aire. Es lo que se deduce de la creciente frecuencia de catástrofes causadas por las sequías o lluvias excesivas, como las que mataron a más de 500 personas en ciudades montañosas cercanas a la ex capital brasileña. [Leer más] 

Somos nadie

26 octubre, 2010

Tocaba hoy escribir del nuevo gobierno canario. Acudí ayer a la toma de posesión de los nuevos consejeros. Apunté en mi libreta las sonrisas de los coalicioneros grancanarios tan emocionados por aterrizar en el gobierno del país a pesar de ser la cuarta fuerza política de la isla. Tomé nota de la sonrisa de Nancy de Australia Navarro, apenas interrumpida cuando Paulino Rivero habló de los pactos que defienden los intereses generales frente a los electorales, apunté el detalle de José Miguel Ruano y Milagros Luis Brito de tatarear la letra del himno de Canarias, los únicos que se lo sabían entre el centenar de personas del salón (el consejero de la poli y la educadora mayor saben que este arroró viene muy bien para frenar las rebeldías en los tiempos que corren).

En un afán de anotar todos los detalles, incluso apunté la página de la anacrónica Biblia donde se posaba el Cristo sobre el que prometieron sus cargos los nuevos consejeros. Domingo III del tiempo ordinario año A. Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 4, 12-23: Al enterarse de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret…”. Freno aquí mi crónica. No porque me asuste que la Biblia cuente que “me” han arrestado. Tengo material para cuatro columnas. Los salones del poder dan para mucho. Pero no podemos continuar como si no pasara nada. Tenemos un muerto aquí al lado. Las lágrimas de los familiares de Elgarhi Nayem Foidal deberían nublarnos la vista a todos. El ejército de Marruecos asesina a un niño y deja herido grave a su hermano y el mundo sigue caminando como si no pasara nada.

Pónganse ustedes en situación. Imaginen que fue la policía cubana o la venezolana la que mató a un chiquillo de 14 años. Imaginen que 20.000 personas montan una acampada en las afueras de Caracas para protestar contra el gobierno de Hugo Chávez. La CCN estaría en directo desde el primer día, los diarios españoles tendrían hoy en sus portadas el rostro triste de la madre del niño asesinado por las balas marroquíes. Los informativos de televisión tendrían como imagen del día las jaimas donde duerme un pueblo que nos dice que no está dormido. La lucha pacífica de una población respondida con balas asesinas. Eso está pasando en el Aaiún, aunque no interesa a los grandes medios, y cuando nos lo cuentan dan prioridad siempre a la versión oficial de una monarquía medieval que tiene la suerte de no formar parte del eje del mal, de ser un aliado de la Unión Europea y Estados Unidos. Y amor con silencio se paga.

Si no estamos ante un crimen de guerra contra la población civil. Si la policía de Marruecos se limitó a responder con balas a unos disparos que, según dicen, venían del interior del coche donde iba Elgarhi, ¿Por qué el gobierno marroquí no deja viajar a el Aaiún a los periodistas españoles?¿Por qué no quieren testigos extranjeros en el sáhara ocupado? Menos mal que la sagaz periodista Laura Gallego de Guinguinbali.com se les coló por donde ellos no saben. Gracias a Laura sabemos la versión directa de las víctimas de esta penúltima barbarie. La colaboradora de CANARIAS AHORA RADIO nos describía ayer en El Correíllo la calma tensa en los campamentos, donde los saharauis no quieren ni siquiera mostrar la bandera de su pueblo para no dar excusa al ejército, para evitar una represión que cueste más vidas todavía.

Mientras la ministra de Asuntos Exteriores de España hablaba en la Unión Europea de Cuba, mientras el gobierno canario pone el grito en el cielo porque una empresa de emigrantes canarios fue expropiada por el gobierno venezolano, aquí al lado tenemos un niño muerto y dos jóvenes graves, las balas de un ejército colono que ocupa un territorio en contra de la legislación internacional mataron a un chiquillo en un territorio que administrativamente pertenece al estado español. Pero la vida sigue con normalidad en el Palacio de la Moncloa y en la presidencia del gobierno canario. En Madrid todos miran a Rubalcaba, en las islas los trepas preguntan “¿qué hay de lo mío?”. Los esperpentos de Valle-Inclán lo confesaban en Luces de Bohemia: “que haya un muerto más sólo importa a la funeraria”.

Foto: publicada por Laura Gallego en Guinguinbali.com

Autora: Marisol Collado Mirabal
Directora del IES Arucas Domingo Rivero

No sabemos si fue un virus, un arrebato, alguien tocó el pito o se lo tocaron (en cualquiera de sus acepciones) pero lo cierto es que en los últimos 10 días de agosto se gestó el peor ataque a la enseñanza pública que en 23 años de docencia he tenido el placer de soportar. Lo más grave: la hipocresía, las excusas, el “tú ya sabes cómo estamos” (no, perdón, ¿quiénes? ¿cómo estamos? ¿alguien ha pensado cómo estaremos después de esto) el presuntuoso intento de buscar complicidades, de que entendamos decisiones que suponen, una vez más, sacrificios inútiles de cuestiones fundamentales para el futuro de Canarias y de los hombres y de las mujeres de esta tierra. Lo que me tiene indignada es la falsa apariencia de estar abordando, con decisiones que perjudican gravemente a la educación en Canarias, una crisis que tiene poco de educativa y mucho de política, cortando por lo sano, cercenando oportunidades y posibilidades, hipotecando el futuro. Alguien está jugando con las cosas de comer… y con las cosas de comer no se juega.

Del 20 al 31, sin capacidad de reacción, las fases lunares debieron alterarse porque cayeron en cascadas decisiones inaceptables, inadmisibles que han supuesto un empeoramiento gravísimo de las condiciones educativas. Decisiones laborales: se suprimieron comisiones de servicios, publicadas apenas 4 días antes, dejando en absoluta indefensión a los afectados y ocasionando auténticos dramas humanos; decisiones de planificación: se eliminaron grupos concedidos en julio o se suprimen enseñanzas sin opción para el alumnado que repite, etc. etc.

La guinda, una Resolución de 31 de agosto, firmada por 4 Direcciones Generales (un ardid político para que ningún cargo se quemara solito) que regula la incoherencia y la ineficacia de esta Administración para afrontar las necesidades educativas. Una resolución que sobrecarga a los centros educativos con responsabilidades de la propia Consejería, como son las sustituciones. Se nos cambia la finalidad de nuestra horas y se dan a cargos directivos más funciones de las que se puede humanamente asumir. Una resolución que crea confusión e indignación, porque las normas se imponen sin más, y que provoca, insisto, SACRIFICIOS INÚTILES. Es ésta una resolución falaz, que nos pone a los centros, una vez más, en la tesitura de la propia moral frente a la profunda inmoralidad de quienes nos gobiernan. El “error aritmético” de 250.000 euros de aumento para la policía autonómica y un nuevo cargo en la Consejería de Turismo surgen paralelos a un terrible error de cálculo en política educativa.

Nos han desprestigiado, nos han chantajeado con la crisis y 5 millones de desempleados, nos han amenazado, supuestamente hemos perdido las distintas batallas por nuestras reivindicaciones, tendremos que cumplir estrictamente las normas de sus incoherentes prioridades. Cumpliremos, of course, que no se diga, pero hay que negarse a seguir siendo el colchón entre la sociedad y los políticos, entre las familias y la Administración. Se debe informar puntualmente a las familias de lo que estamos haciendo en cada momento por imperativo legal y qué deberíamos estar haciendo por calidad educativa. Asumiremos la responsabilidad porque hemos demostrado que nuestra profesionalidad y catadura moral es infinitamente superior a la de quienes toman las decisiones y quienes callan al transmitirlas, y explicaremos claramente cuáles son las prioridades de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias y cuáles las necesidades del alumnado y sus familias, y que cada palo aguante su vela porque está mandando el capitán…

Un presente triste, un futuro terrible… Y si encima la Unión Deportiva golea y el Tenerife pierde, a peor la mejoría, pero ni por todas las resoluciones injustas del mundo dejaré de apoyar al equipo y la cantera.

Editorial del País.

La activista saharaui Aminetu Haidar está ya de regreso a su casa en El Aaiún. Era la única salida aceptable para una crisis que tuvo como origen una decisión inicua del Gobierno marroquí y una colaboración del español sobre la que aún siguen pesando algunas sombras. Tras más de un mes en huelga de hambre, la vida de Haidar empezaba a correr serio peligro y es por ello un alivio que este episodio, que ha mostrado la debilidad de las bases de las relaciones entre España y Marruecos, no haya terminado en tragedia. Pero el simple hecho de haber logrado un desenlace sin consecuencias irreversibles para la vida de una persona, aunque con posibles secuelas para su salud, no significa que, desde el punto de vista político y diplomático, las cosas vayan a continuar como si nada hubiera sucedido.

Marruecos ha deteriorado gravemente la credibilidad de su propuesta de autonomía para el Sáhara. Con el trato dispensado a Haidar, a quien ha aplicado un castigo brutal y sin proporción alguna con la acción inicial de la activista, además de adoptado sin intervención judicial y contraviniendo los derechos humanos, ha dejado patente que la represión sigue formando parte de los métodos para tratar a los saharauis. Y ha vuelto a situar la cuestión del Sáhara en la agenda internacional, donde languidecía después de fracasar los intentos de solución llevados a cabo por algunos de los más comprometidos enviados internacionales, como James Baker.

Los puntos de vista de Marruecos sobre el Sáhara salen en peor posición después del injustificable atropello cometido con Haidar, y tardará tiempo en lograr, si es que lo logra, reconstruir una mínima compresión internacional.

Pero tampoco la diplomacia española, en particular el ministro Moratinos, sale indemne del trance. En la esfera internacional, España se ha visto forzada una vez más a involucrar a algunos de sus principales socios y aliados en la solución de un contencioso con Marruecos, mostrando su incapacidad para gestionar por sus propios medios y con solvencia la estabilidad de una región crucial como es el Magreb. Las dudas sobre el papel del Gobierno español en el origen de la crisis no hacen sino reforzar la creciente convicción internacional de que los asuntos entre España y Marruecos deben ser tratados como bilaterales, con lo que nuestro país corre el riesgo de ser progresivamente percibido, no como parte de la solución, sino del problema.

A lo largo de un mes, el ministro Moratinos ocultó un dato trascendental: que fue informado por su colega marroquí de la deportación de Haidar. Al reconocerlo ahora, deja en evidencia las declaraciones del presidente del Gobierno, la vicepresidenta primera y el ministro del Interior. Si con la información de la que disponía, el ministro de Asuntos Exteriores no hizo nada, entonces provocó por omisión el contencioso; si lo hizo, convirtió a España en cómplice del atropello.

En Somos Nadie.

Porque resististe hasta el final. Porque no te rendiste. Porque cuando te echaron de tu tierra y no te dejaban entrar en tu casa, nos entregaste todo lo que traías en tu equipaje: tus sonrisas, tus palabras, tus fuerzas, tus comidas, tu valentía. Porque llegaste a ofrecer tu vida, porque no estabas dispuesta a vender tu dignidad, ni a alquilarla, ni a dejarla como préstamo. No. Aguantaste la dignidad hasta el último minuto.

Por despertarnos las conciencias. Por sacarnos de nuestras casas. Por hacernos hablar de los derechos humanos, de los pueblos oprimidos, de las monarquías medievales, de los chantajes de Estado. Por ponerle rostro, ojos, manos, cuerpo, voz a un pueblo que querían enterrar bajo las arenas del desierto.

Por convertir el cuarto de maletas de un aeropuerto en el lugar de encuentro de decenas de corazones solidarios. Por destaparnos la auténtica cara de una monarquía que se disfraza de democracia. Por demostrar que al final la verdad siempre sale, que la mentira tiene las patas cortas aunque venga de la boca de un Ministro de Exteriores o de un cónsul que traicionó a su tierra. Por ayudarnos a descubrir la indignidad de los traidores a su propio pueblo.

Por demostrarnos que luchar por la justicia vale la pena. Por enseñarnos que los Estados armados hasta los dientes no siempre se salen con la suya, y que también pueden perder la batalla los cómplices de esos estados, los que les venden las armas y les brindan tratados de amistad. Por demostrar que la coherencia y la claridad de una sola mujer puede vencer a la fuerza de la falsedad de las diplomacias, a la violencia de las fronteras, a las decisiones injustas e ilegales de un gobierno déspota, a las cobardías de las mayorías parlamentarias, a las silenciosas complicidades de las monarquías hermanas.

Porque, esta vez, gracias a tu lucha, frente a las razones de Estado ganaron los corazones de los pueblos. Porque frente a la opinión publicada ganó la pública y masiva solidaridad.
Porque en estos 32 días nos diste tanto, nos enseñaste tanto, nos emocionaste tanto… Gracias, muchas gracias, Aminatu Haidar.

En Canarias Ahora

La columna anterior, sobre las víctimas canarias del Sahara, suscitó réplicas cuasi airadas y coincidentes en cargar contra los saharauis sin referencias a Marruecos; que algo tiene que ver, digo yo, en el conflicto sahariano si no me lo han cambiado. También tienen en común los replicantes elevar a cientos, incluso a miles, las víctimas isleñas; con la infamia añadida de acusarme de justificar muertes a manos de los polisarios.

Como comprenderán, no voy a estarme callado y aclaro, de entrada, que la infamia no la cometen conmigo, que uno está ya acostumbrado a estas cosas, sino con las familias de las víctimas al remover y manipular su dolor para que vean en la monarquía alauita la buena de la película. Al ser replicantes anónimos, no puedo decirles si pecan de ignorantes o si les mueve la mala fe o algún interés.

Nunca he ocultado mis simpatías por los saharauis. Considero justo lo que defienden y vista la tradicional hostilidad de Marruecos en lo que nos concierne directamente, no quiero ni pensar la que nos espera si consigue “rodear” por completo al archipiélago. Ni lo que ocurriría si, de acuerdo con su “protocolo” habitual de trato a España, pone Rabat a Madrid en el trance de optar entre la seguridad en el sur peninsular y Canarias. No olvidemos que estamos en la zona de influencia económica marroquí y que lo estaremos más si Marruecos se consolida ahí enfrente y obtiene la soberanía del territorio. Para pensárselo.

Sin embargo, a pesar de mis simpatías polisarias no descarté la posibilidad de que, en efecto, fueran ellos los causantes de las muertes. Sólo dije que la misma falta de datos y de hechos terminantes para afirmar o negar de manera taxativa la responsabilidad polisaria, permite sospechar que fueran marroquíes los autores. Que es donde duele a los replicantes.

Yo me inclino por la segunda opinión al tener Marruecos el control efectivo de la zona y los recursos militares necesarios; además de una considerable falta de escrúpulos para ejecutar operaciones que debiliten el apoyo canario a la causa saharaui. Esta es, insisto, una opinión, pero convendrán que no es lógico que los saharauis se arriesgaran a echarse en contra a la población canaria, que les aporta considerable apoyo logístico, dando muerte a isleños, con frecuencia simpatizantes suyos.

Ocultan los replicantes, como digo, a la parte marroquí a pesar de su papel central. Nada dicen nada de los avisos acerca del peligro real de ir a pescar en zona de guerra. Hay que pensar que si aún así continuaron yendo allá los barcos, se debió a las garantías de seguridad dadas por los propios marroquíes a los armadores. Poco les importaba porque, total, de producirse incidentes y muertes (o de provocarlos, no se olviden), no tenían sino que culpar a los polisarios. Convendría reparar en que los incidentes se recrudecieron tras abandonar Mauritania el sur del territorio que le fuera asignado en los acuerdos de Madrid y ocuparlo Marruecos sin más, sin tomar en consideración los tales acuerdos de los que algo apuntaré enseguida.

Los replicantes, al tratar de “invisibilizar” a Marruecos juegan, como tantos otros, con la desmemoria. No viene mal, pues, algún recordatorio. Primero fue la “marcha verde” de noviembre de 1975, durante la agonía de Franco. Siguieron los citados acuerdos de Madrid y la arriada de la última bandera española en El Aaiún, en febrero de 1976, con la que se inició la sangrienta ocupación marroquí. Los civiles saharauis que huían a Argelia fueron ametrallados y bombardeados sobre la marcha con napalm y fósforo blanco. La intención genocida quedó en evidencia.

El Polisario, establecido en Tinduf, se mantuvo sobre las armas hasta 1991 en que, bajo los auspicios de la ONU, se firmó el alto el fuego con el compromiso de celebrar el referéndum, ése que Marruecos impide y que olvidan los replicantes.

En hablando del referéndum, uno de los replicantes reprochó mi desconocimiento “de las reglas básicas del Derecho Internacional” al afirmar que es asunto de los saharauis optar por integrarse en Marruecos o formar un Estado independiente. Según el espontáneo iusinternacionalista, eso compete a la Comunidad Internacional, con mayúsculas mayestáticas, para rematar que ésta “no puede ser objeto de ningún chantaje”, qué va.

Ignora que desde los 14 puntos del presidente Woodrow Wilson, el derecho de autodeterminación de los pueblos es una de esas normas básicas, precisamente. No entraré en la ya inútil discusión de si el primero en formularlo fue Wilson o si lo proclamó antes la revolución soviética; sí diré que el referéndum sahariano busca hacer efectivo el ejercicio del derecho de autodeterminación de los saharauis y que decidan ellos si quieren ser marroquíes o independientes. Bájate de áhi, pues.

El iusinternacionalista de ocasión dice hablar “con el Derecho Internacional en la mano”. Sin especificar qué mano y si no será un miembro menos noble. Quizá no fuera a clase el día que explicaron la autodeterminación. En cuanto al chantaje a la Comunidad Internacional, imagino, por el sesgo de su intervención, que se referirá a Aminatu Haidar y no a los disparaderos en que la ha puesto Marruecos en varias ocasiones. Acusar de chantaje a quien se juega la vida por la causa de su pueblo es miserable, qué voy a decirles, aun en quienes no están de acuerdo con el procedimiento.

Debo recordar también al iusinternacionalista que la ONU es la institucionalización de la comunidad internacional, con minúsculas; que la ONU misma declaró ilegales los acuerdos de Madrid; y que sus servicios jurídicos dictaminaron, hace seis o siete años, que esos acuerdos no le dieron la soberanía sobre el Sahara que Marruecos ejerce sin piedad. Es lo que hay con el Derecho Internacional en la mano. Gracias por proporcionarme la “percha” para abordar estos extremos. 

En Canarias Ahora

Con la condena mediática de Diego en el caso de la niña Aitana, pudimos comprobar durante una semana que esta sociedad necesita canallas. Se venden más periódicos, se visitan más en Internet, aumentan las audiencias de los informativos de televisión y los programas de telebasura cuando tenemos a un canalla como protagonista. Podía ser un canalla en Austria, que tenía secuestrada a sus hijas en el sótano de su casa, que las violaba y las dejaba embarazadas. Pero también buscábamos a algún canalla autóctono, por eso nos volvimos locos hasta encontrar a un tipo que tenía una furgoneta blanca y que, de repente, fue reconocido por mucha gente gracias a la difusión periodística de su imagen. Todavía no sabemos si aquel tipo de la furgoneta es o no culpable, pero ya lo condenamos. En el caso de Aitana el negocio se acabó pronto, porque Diego no era ningún canalla. Así que pasamos página de distinta forma: unos pidiendo perdón, otros llorando como los cocodrilos y otros desnudando a Diego con toda su debilidad.

Ahora llevamos varias semanas con Aminatu Haidar como protagonista. Además de volver al primer la plano toda la injusticia que se lleva cometiendo hace más de 30 años con el pueblo saharaui, la lucha de Haidar está sirviendo para comprobar que esta sociedad también necesita heroínas, también necesitamos mujeres y hombres dispuestos a jugarse lo más importante, la vida, por algo que parece que cotizaba poco en esta sociedad: la dignidad. Es importante saber que esta sociedad no sólo busca canallas, también buscamos héroes, y quizá esa sea una de las razones del protagonismo de Haidar. Los directivos de los medios se han dado cuenta, y algunos que habían enterrado la causa saharui, que aplaudían los discursos del tirano en los aniversarios de Mohamed VI en el consulado de Marruecos, se apuntan ahora a la fabricación de esta heroína. Es la ley de la oferta y la demanda.

Por eso nos preocupa que se esté apagando la voz de Aminatu; esa voz que ha recorrido países, instituciones, ciudades y pueblos para recordar que el pueblo saharaui existe, que un ejército de ocupación desterró a la mitad de ese pueblo y al otro lo condena al silencio. Ayer mismo lo recordaba ella en una entrevista en El País “mientras mi tierra esté ocupada, el ocupante, Marruecos, tiene la obligación legal de darme un pasaporte. Si cedo, expulsarán a muchos saharauis igual que a mí”.

Los miembros de la Plataforma de Apoyo le están diciendo “te apoyamos, pero te necesitamos viva”. Aminatu responde que hay otras vidas en peligro de las que no se está hablando. Siete activistas saharauis llevan dos meses encarcelados en la prisión de Salé, y van a ser juzgados por un tribunal militar marroquí, podrían ser condenados a muerte por el “terrible” delito de haber visitado a sus familiares y compañeros en los campamentos de Tinduf. También ellos son héroes, también tienen nombres, hijos, padres, madres, hermanos…No están en un aeropuerto canario, pero sus vidas también corren peligro. ¿O es que sólo nos preocupa Aminatu porque podría ser un cadáver en nuestra casa?

Hablemos de todos los héroes y heroínas. Pero no olvidemos a los canallas. Los canallas son los que condenan a muerte a los pacifistas. Publiquemos sus fotos. Empezando por la del rey de Marruecos. Al lado de la foto de Aminatu y de la de Mohamed VI podríamos poner una encuesta: ¿usted a quién apoya, a los héroes o a los canallas? Que respondan primero Moratinos y Hillary Clincton, que hoy se verán las caras en la Casa Blanca.

En ABC.

LA situación de Aminatou Haidar, además de demostrar al mundo el respeto tan subjetivo que siente el Reino de Marruecos hacia el ordenamiento jurídico internacional y de crear un problema al Gobierno de España, ha puesto de actualidad el insoportable estado de la cuestión del Sahara Occidental. Marruecos no se caracteriza por ser un Estado riguroso en el respeto a los Derechos Humanos, aunque tampoco lo sean más sus vecinos.
España no ha sabido encarar el presente y futuro de su no tan antigua colonia, moviéndose entre la solidaridad hacia un pueblo refugiado, que goza de amplia simpatía entre nuestra población, y la prioridad por mantener buenas relaciones con Marruecos, nuestro vital vecino.
Tampoco la violación al derecho de ciudadanía que ha sufrido Aminatou es el primero que comete Marruecos. Fui testigo en 1990 en Dakar, la capital senegalesa, de la expulsión del responsable de cooperación del Frente Polisario, que me acompañaba en un encuentro euroafricano de operadores de cooperación descentralizada, por intervenir, en dicho evento, con el rotulo de «Sahara». Su pasaporte no era marroquí sino diplomático argelino y ello no bastó para que se le entregara roto en varios tijeretazos y colocado en un avión hacia París.
La novedad es la respuesta valiente de Aminatou en un tiempo de escasos sacrificios. La Gandhi saharaui ha puesto contra las cuerdas la desidia de la Comunidad Internacional en torno al derecho del pueblo saharaui.
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¡¡LIBERTAD PARA LOS PRESOS POLÍTICOS SAHARAUIS!!