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LAURA GALLEGO

Dakar | 07/02/2011
Sin fronteras, sin hambre, sin expolio, sin abismos sociales. Otro mundo es posible pero, ¿ese?. Las miles de personas que han llegado a Dakar para participar en el Foro Social Mundial creen que más allá de ser posible, es el único viable a estas alturas. Y ya urge. El mensaje estaba patente en la vibrante manifestación que recorrió las calles de la capital senegalesa y en los discursos con los que se cerró la misma. Y en el horizonte, siempre, “el ejemplo de las revoluciones del Magreb”.

“Déjanos producir nuestro alimento”, “Por la libre circulación de personas”, “Por un desarrollo sostenible”….por un mundo sin fronteras, contra el imperialismo, el neocolonialismo y el expolio. Los enemigos de los miles de altermundistas que han llegado a Senegal desde los cinco continentes están claros y son comunes. También si hablamos de personas. Algunos, como Nicolás Sarkozy, tienen pocos defensores por aquí.

Pero la cuestión es que al Foro llegan no sólo para clamar contra ellos, o para expresar sus reivindicaciones, sino para hacer propuestas. Aunque no hay programa editado -parece que la improvisación no es ajena a los organizadores del evento- en este cita internacional que los movimientos sociales convocan cada dos años hay cientos de actividades y todas orientadas a ese fin. Y como toma de contacto, siempre, arrancan con una manifestación.

La de ayer tuvo un innegable sabor africano, no sólo por la obviedad de que tuviera lugar en una ciudad africana, sino porque -aunque no hay datos oficiales por parte de la organización- saltaba a la vista que hay una participación mayoritaria de organizaciones llegadas desde este continente. Algunos veteranos de estas citas empezaron a lamentar ayer mismo la bajada en la participación europea, por ejemplo, achacable a esa crisis económica que lleva algunos años copando titulares y que en este Foro se llama más bien crisis de valores.

Africano por el colorido de los trajes, por el ritmo de algunas agrupaciones que hicieron el recorrido entre la sede de la televisión RTS y la biblioteca de la Universidad Cheick Anta Diop sin parar de bailar, por el espíritu festivo y alegre, que hizo poca necesaria la presencia de los cientos de voluntarios de seguridad que velaron apenas porque no se amontonaran unos con otros. Por la masiva presencia de escolares -algo poco habitual en otras citas- que reclamaban sus propios derechos a una educación digna. Pero africano también por su discurso.

Las alrededor de 30.000 personas llegaron al campus universitario después de cuatro horas de caminata ante la mirada asombrada de muchos ciudadanos, que parados en las aceras o asomados a sus ventanas, se preguntaban de qué iba aquello.Un profesor senegalés comentaba que las reivindicaciones escritas en las pancartas son sobre todo las de esas personas; y ponía con ello sobre la mesa la que parece ser la crítica más frecuente desde el seno del propio Foro: la falta de capacidad para ir creciendo, para extender su mensaje, para llegar a todos. Porque una cosa es hablar, y está muy bien, pero otra es actuar -actuar juntos, que individualmente ya lo hacen las asociaciones que asisten- y algunos empiezan a exigir mayor dinamismo en ese sentido. Este profesor lo explicaba así: “Los que venimos aquí ya hemos despertado, estamos concienciados e informados, tenemos que ser capaces de llegar a toda la gente que está en sus casas sufriendo las consecuencias de estas injusticias, si ellos no se suman a la lucha, estamos fracasando”.

De momento, eso sí, algo de eso logra la manifestación, porque algunos jóvenes llevados por la curiosidad llegaron hasta el escenario. Y allí, escucharon al presidente boliviano, Evo Morales -el invitado estrella- llamar a la masa, y a África en concreto, a sumarse a la lucha contra el capitalismo y el imperialismo “para salvar la tierra”. Lo dijo claro, los ricos no se van a dejar apear de su pedestal por las buenas, así que habrá que luchar. Y en eso, apuntó, sirven de ejemplo para África la experiencia de Brasil o de su propio país y sus movimientos sindicales, pero sobre todo, en estos momentos, las revoluciones de Túnez y Egipto.

Como él, todos los oradores -una larga lista de activistas sociales de la más variada procedencia- tuvieron palabras de reconocimiento a la revolución que han iniciado los ciudadanos de ambos países. Incluido el famoso rapero local Didier Awadi, que puso el broche musical -y con mucha calidad, además- sin dejar de lado su faceta más reivindicativa y política. De su boca y de la de otros muchos salieron en repetidas ocasiones los nombres de Thomas Sankara, Lumumba o Mandela, para fervor del púlbico. También los de Sarkozy, Berlusconi o el nunca pasado de moda Bush, abucheados cada una de las veces. Salieron mensajes contra las compañias telefónicas, las petroleras, y todas las grandes multinacionales a cuyo servicio trabajan los gobiernos.

Era para tomar fuerzas y ánimo, y se logró. Ahora, toca proponer y buscar resultados, y tienen hasta el viernes. Las actividades se desarrollarán en torno a tres ejes temáticos: la “crítica del capitalismo”, el “refuerzo de la lucha contra el imperialismo y la opresión” y la “construcción de alternativas democráticas y populares”.

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La portavoz del movimiento político marroquí Justicia y Espiritualidad, Nadia Yassine

 La portavoz del movimiento político marroquí Justicia y Espiritualidad, Nadia Yassine indicó que la tranquilidad aparente acaso solo sea el silencio que precede a una tempestad como la que sacude al mundo árabe.

En entrevista con el diario español El País habló sobre la forma en que su país vive la situación de sus vecinos en el norte de África, afirmó que “la tranquilidad en Marruecos no es absoluta. Las reivindicaciones y las revueltas reprimidas salvajemente son frecuentes en Marruecos desde hace años”.

Yassine señaló que el “vuelco democrático se producirá por las buenas o por las malas” en Marruecos.

“Para el régimen marroquí ha llegado la hora de tirar a la basura la Constitución y de llevar a cabo una auténtica campaña de depuración de las redes de nepotismo para devolver al pueblo marroquí sus bienes expoliados”, dijo la dirigente del movimiento marroquí.

Yassine aseguró que hay factores que deben considerarse como similares a Túnez y Egipto, entre ellos el desempleo con una tasa del 20 por ciento, la caída de la emigración por dificultades para obtener visados y el auge de la islamofobia.

“La rapiña de los dirigentes adeptos del nepotismo, que favorece a su vez la corrupción desenfrenada. La humillación que padecen los ciudadanos, y segundo, la frustración provocada por ver a Occidente como Eldorado de libertad, dignidad y también de bienestar”, manifestó.

Yassine consideró que Europa no debe temer a las fuerzas islamistas en Túnez y Egipto, y tiene que “olvidarse del escenario de Irán satanizado”, y pensar más en el modelo de Turquía, ya que el tiempo hizo madurar a los movimientos en ambos países.

De su organización en Marruecos, aseguró que ha demostrado ponderación, no pretende alcanzar el poder, pero sí promueve el respeto de la soberanía popular, la separación de poderes, el multipartidismo y elecciones.

Yassine dijo estar preocupada por la defensa del derecho a ser musulmanes ante la islamofobia “de algunos discursos beligerantes”.

Madrid, 10/02/2011

Fuente: SPS

 

¿Una dictadura en Túnez? ¿En Egipto una dictadura? Viendo a los medios relamerse con la palabra «dictadura» aplicada al Túnez de Ben Alí y al Egipto de Moubarak, los franceses han debido de preguntarse si han entendido o han leído bien. ¿No habían insistido durante decenios esos mismos medios y esos mismos periodistas en que esos dos “países amigos” eran “Estados moderados”? ¿La horrible palabra “dictadura” no estaba exclusivamente reservada en el mundo árabe musulmán (después de la destrucción de la “espantosa tiranía” de Saddam Hussein en Irak) solo al régimen Iraní? ¿Cómo? ¿Había entonces otras dictaduras en la región? Y ¿nos lo habrían ocultado los medios de nuestra ejemplar democracia? He aquí, en todo caso, un primer abrir de ojos que debemos al rebelde pueblo tunecino. Su prodigiosa victoria ha liberado a los europeos de la “retórica hipócrita y de ocultamiento” en vigor en nuestras cancillerías y en nuestros medios. Obligados a quitarse la careta, simulan descubrir lo que sabíamos desde hace rato, que las “dictaduras amigas” no son más que eso: regímenes de opresión. Sobre el asunto, los medios no han hecho otra cosa que seguir la “línea oficial”: cerrar los ojos o mirar hacia otro lado confirmando la idea de que la prensa no es libre salvo en relación con los débiles y la gente aislada. ¿Acaso Nicolás Sarkozy no ha tenido el aplomo de asegurar que en Túnez “había una desesperanza, un sufrimiento, un sentimiento de ahogo que hay que reconocer que no habíamos apreciado en su justa medida”, con respecto al sistema mafioso del clan Ben Alí-Trabelsi?

“No habíamos apreciado en su justa medida…” En 23 años… A pesar de contar allí con servicios diplomáticos más prolíficos que los de cualquier otro país… A pesar de la colaboración en todos los sectores de la seguridad (policía, gendarmería, inteligencia…). A pesar de las estancias regulares de altos responsables políticos y mediáticos que establecían allí desacomplejadamente sus lugares de veraneo… Pese a la existencia en Francia de dirigentes exiliados de la oposición tunecina, mantenidos como apestados al margen por las autoridades francesas y de acceso prohibido durante decenios a los grandes medios… Democracia ruinosa..

En realidad esos regímenes autoritarios han sido (y siguen siendo) complacientemente protegidos por las democracias europeas, despreciando sus propios valores, con el pretexto de que constituyen baluartes contra el islamismo radical. El mismo cínico argumento usado por Occidente durante la Guerra Fría, para apoyar dictaduras militares en Europa (España, Portugal, Grecia, Turquía) y en América Latina pretendiendo impedir la llegada del comunismo al poder.

¡Qué formidable lección dan las sociedades árabes revolucionarias a los que en Europa los describían con términos maniqueos, es decir, como masas dóciles sometidas a sátrapas orientales corruptos o como muchedumbres histéricas poseídas por el fanatismo religioso! Y he aquí que de repente surgen, en las pantallas de nuestros ordenadores o de nuestros televisores (cf.: el admirable trabajo de Al-Jazeera) preocupadas por el progreso social, nada obsesionadas por la cuestión religiosa, sedientas de libertad, soprepasadas por la corrupción, detestando las desigualdades y reclamando democracia para todos, sin exclusiones.

Lejos de las caricaturas binarias, estos pueblos no constituyen en modo alguno una especie de “excepción árabe” sino que se asemejan en sus aspiraciones políticas al resto de las ilustradas sociedades urbanas modernas. Un tercio de los tunecinos y casi un cuarto de los egipcios navegan regularmente por Internet. Como afirma Moulay Hicham El Alaoui: “Los nuevos movimientos ya no están marcados por los viejos antagonismos como antiimperialismo, anticolonialismo, o antisecularisno. Las manifestaciones de Túnez y El Cairo han estado desprovistas de todo simbolismo religioso. Constituyen una ruptura generacional que refuta la tesis del excepcionalismo árabe. Además son las nuevas metodologías de la comunicación de Internet las que animan estos movimientos. Ellos proponen una nueva versión de la sociedad civil en la que el rechazo al autoritarismo va de la mano con el rechazo a la corrupción”.

Especialmente gracias a las redes sociales digitales, las sociedades tanto de Túnez como de Egipto se movilizaron con gran rapidez y pudieron desestabilizar el poder en tiempo récord. Aún antes de que los movimientos hayan tenido la oportunidad de “madurar” y de favorecer la emergencia de nuevos dirigentes dentro de ellos. Es una de las raras ocasiones en las que sin líderes, sin organización dirigente y sin programa, la simple dinámica de la exasperación de las masas ha bastado para conseguir el triunfo de la revolución. Se trata de un momento frágil y sin duda las potencias ya estarán trabajando, especialmente en Egipto, para que “todo cambie sin que cambie nada” según el viejo adagio de El Gatopardo. Esos pueblos que conquistaron su libertad deben recordar la advertencia de Balzac, “Se matará a la prensa como se mata a un pueblo, otorgándole la libertad”. En las “democracias vigiladas” es mucho más fácil domesticar legítimamente a un pueblo que en las antiguas dictaduras. Pero esto no justifica su mantenimiento. Ni debe empañar el ardor de derrocar una tiranía.

El hundimiento de la dictadura tunecina ha sido tan veloz que los demás pueblos magrebíes y árabes han llegado a la conclusión de que esas autocracias –las más viejas del mundo- estaban en realidad profundamente corroídas y no eran por lo tanto más que “tigres de papel”. Esta demostración se ha verificado también en Egipto.

De allí este impresionante levantamiento de los pueblos árabes, que lleva a pensar inevitablemente en el gran florecimiento de las revoluciones europeas de 1848, en Jordania, en Yemen, en Argelia, en Siria, en Arabia Saudí, en Sudán y también en Marruecos.

En este último país, una monarquía absoluta, en el que el resultado de las “elecciones” (siempre trucado) siempre lo decide el soberano, que designa según su voluntad a los llamados ministros “de la soberanía”, unas cuantas decenas de familias próximas al trono continúan acaparando la mayoría de las riquezas. Los cables difundidos por Wikileaks han revelado que la corrupción llega a niveles de indecencia descomunales, mayores que los del Túnez de Ben Alí, y que las redes mafiosas tenían todas como único origen el Palacio. Un país en el que la práctica de la tortura está generalizada y el amordazamiento de la prensa es permanente.

Sin embargo, como en el Túnez de Ben Alí, esta “dictadura amiga” se beneficia de la gran indulgencia de los medios y de la mayor parte de nuestros responsables políticos, los cuales minimizan las señales del comienzo de un “contagio” de la rebelión. Cuatro personas se han inmolado ya prendiéndose fuego. Se han producido manifestaciones de solidaridad con los rebeldes de Túnez y de Egipto en Tánger, en Fez y en Rabat. Acosadas por el miedo las autoridades han decidido subvencionar preventivamente los artículos de primera necesidad para evitar las “rebeliones del pan”. Importantes contingentes de tropas del Sahara Occidental habrían sido desplazadas aceleradamente hacia Rabat y Casablanca. El rey Mohamed VI y algunos colaboradores se habrían trasladado a Francia el 29 de enero para consultar a expertos en orden público del Ministerio francés del Interior.

Aunque las autoridades desmienten las dos últimas informaciones, está claro que la sociedad marroquí está siguiendo los acontecimientos de Túnez y Egipto con excitación. Preparados para unirse al impulso de fervor revolucionario y quebrar de una vez por todas las trabas feudales. Y a pedir cuentas a todos aquéllos que en Europa fueron durante decenios cómplices de las “dictaduras amigas”.

Fuente: PlataformaSahara

Por Mario Osava

De Agencia de noticias IPS

RÍO DE JANEIRO – El agua, que decide nuestra vida o muerte, no está en ríos y lagos sino en el aire. Es lo que se deduce de la creciente frecuencia de catástrofes causadas por las sequías o lluvias excesivas, como las que mataron a más de 500 personas en ciudades montañosas cercanas a la ex capital brasileña. [Leer más] 

Por Juan García Luján, en Somos nadie

Diez meses y quince días después del terremoto de Haití, cuando las casas se siguen sin levantar, cuando continúan tantos huesos bajo los escombros, cuando el cólera entra sin pedir permiso como una desgracia más, cuando el lugar que ocupaban los huerfanitos negros en las portadas lo ocupa la operación de tetas de Sara Carbonero o los goles del Barça…Diez meses y quince días después de aquella tragedia que convocó a políticos franceses, norteamericanos y españoles que desfilaron como en una pasarela solidaria, el humorista Forges sigue buscando la sonrisa cada mañana con esas viñetas de funcionarios agobiados o esa señora gorda que lleva colgado del brazo a su marido. Unos días más acertados que otros, mas nunca falla el cartelito: Pero no te olvides de Haití.

Quizás aquí habría que hacer lo mismo con nuestro pueblo vecino. Al lado de las crónicas sobre el puñetero viento y las exageraciones sobre los temporales, junto a las alegrías por los goles tardíos de la UD o la preocupación por la lesión de Vitolo, quizá deberíamos de poner el cartelito “Pero no te olvides de los saharauis”. Ahora que Marruecos olvida su diplomática sonrisa y vuelve a sacar su bota militar para expulsar a los dos periodistas españoles que había “dejado” entrar en El Aaiún, cuando Rabat promueve los ataques de los colonos a estudiantes saharauis hasta en los institutos de enseñanza, cuando cierran el puerto de El Aaiún para evitar la visita de varias decenas de activistas proderechos humanos, cuando pasa todo eso que ya no tiene hueco en la mayoría de las portadas de los periódicos, ahora conviene mantener el cartelito: Pero no te olvides del pueblo saharaui.

La ong estadounidense Human Right Wacth acaba de publicar un nuevo informe sobre el Sáhara que no ha tenido la repercusión del primero. La directora de HRW para Oriente Medio y Norte de África, Sarah Leah Whitson, firma el texto en el que acusa a los militares y policías marroquíes de cometer abusos durante las detenciones de civiles saharauis como darles “palizas que dejaron a algunos de los detenidos inconscientes, además de que les orinaron encima y les amenazaron de violación”. Muchos detenidos y heridos no han podido recibir visitas de sus familiares.

En este informe de HRW se aclara que el primer documento que difundió esta organización sobre el ataque al campamento de Gdeim Izik fue realizado después de sortear muchos obstáculos impuestos por Marruecos. Los activistas no pudieron viajar a El Aaiún hasta el 12 de noviembre, cuatro días después del desmantelamiento del campamento. Las cifras de muertes violentas que dieron en aquel informe (11 policías marroquíes y dos civiles saharauis) se basaban en la información dada por el ministerio del Interior de Marruecos que la ong no pudo contrastar.

Este dato es muy llamativo, ya que hemos estado escuchando y leyendo los ataques continuos a las “mentiras” del Frente Polisario o de activistas prosaharuis por parte de los defensores de Marruecos y de España. El argumento más utilizado era que Rabat no mentía porque la cifra de muertos que había dado era la misma que la de Humans Rights. Aquellos que mostraban a todo el mundo las noticias sobre el primer informe de HRW están ahora calladitos, por eso este segundo informe apenas ha tenido difusión.

A pesar de la expulsión de periodistas, políticos y activistas proderechos humanos, desde el Sáhara nos siguen llegando informaciones. Por ejemplo hace unos días salieron del hospital militar del Aaiún cuatro saharauis. Nos cuentan que Yadasi Mohamedud tiene dos balazos en la pierna, Mohamed Kamel estuvo en coma cuatro días, Azman Echtuki se recupera de una herida en el costado y Darkau i Fatah tiene la rodilla destrozada. Después de sacarlos del hospital, los llevaron a dos juzgados donde les hicieron juicios sin que ellos pudieran hablar. Los acusan de agresión a funcionario en acto de servicio. Ellos no saben porqué, ya que estaban en el campamento y perdieron la noción del tiempo hasta que se despertaron en el hospital. El día seis de diciembre se tienen que presentar ante el juzgado.

¿Por qué nos creemos su versión?, nos podrían preguntar los promarroquíes. Pues porque si hay que elegir entra la propaganda que emite un estado que ocupa ilegalmente un territorio y lo que cuenta la población civil que sufre la ocupación, si hay que elegir entre los que tienen las armas y los ciudadanos sometidos, si hay que elegir entre los que tienen tantos antecedentes de violación de los derechos humanos y los que se suelen manifestar pacíficamente, pues es lógico que nos quedemos con la segunda versión.

También existe la posibilidad de que haya una tercera versión de los hechos. Es la que podrían darnos periodistas en el Aaiún, o también organizaciones de derechos humanos u observadores internacionales. Pero Marruecos no quiere testigos foráneos en el Aaiún. Cualquiera que pretenda entrevistar a saharauis se convierte en un “peligro para la seguridad” del reino alauí. Ese comportamiento ya convierte en sospechoso al gobierno aliado de España, a ese vecino que tanto quiere cuidar Trinidad Jiménez y López Aguilar (como si los saharauis no fueran vecinos nuestros). Porque Marruecos tiene amigos por todos los lados, en todas los palacios y las embajadas. Porque Rabat cierra las puertas del Sáhara para que no veamos como maltrata a los saharauis. Porque el silencio se puede convertir en complicidad hoy debemos poner bien visible el cartelito: Pero no te olvides del pueblo saharaui.

Otros artículos en el Blog Somos Nadie

 

David Ortega Gutiérrez David Ortega Gutiérrez es Profesor Titular de Derecho Constitucional de la Universidad Rey Juan Carlos. Todos los artículos de David Ortega Gutiérrez

 

 

 

 

 

Vivimos una peligrosa época de perversión del lenguaje, ello implica que es difícil conocer la realidad que nos rodea, aunque paradójicamente hayamos conquistado supuestamente la denominada sociedad de la información. Nuestras democracias cada vez son más formales y menos materiales, más procedimentales y menos sustantivas, en fin, más de grandes palabras y cada vez de menos hechos. Esto se traduce en una progresiva desafección de los ciudadanos de la política y una creciente desconfianza en los políticos. Mala cosa.

Lo ocurrido en estas últimas semanas en El Aaiún -desde el ataque del 8 de noviembre al campamento de protesta situado a pocos kilómetros de esta ciudad- deja al descubierto numerosas vergüenzas de nuestros regímenes democráticos. La que más me preocupa es la vulneración sistemática de los derechos humanos sin que realmente pase nada. Estamos ante un hecho internacionalmente conocido y países en teoría democráticos como España, Francia o Estados Unidos miran hacia otro lado, ni siquiera una timorata condena, ante la violación manifiesta de los derechos humanos. Lo primero el asesinato de personas, a manos de cuerpos y fuerzas de seguridad -externas o internas- de Marruecos; lo segundo, el cerrojo mediático impuesto por Marruecos, lo que puede implicar que nunca sepamos qué pasó realmente en esos días.

La normativa internacional al respecto es clara. El artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos proclama el derecho a la libertad de expresión y de información “sin limitación de fronteras”. El artículo 19.2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de Naciones Unidas de 1966 de manera parecida dice “sin consideración de fronteras”. En fin, nuestro más cercano Convenio Europeo para la protección de los derechos humanos y de las libertades fundamentales de 1950, texto jurídico que aplica el prestigioso Tribunal Europeo de Derechos Humanos, consagra en su artículo 10.1 que: “Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas, sin que pueda haber injerencia de autoridades públicas y sin consideración de fronteras”.

Con enorme preocupación veo cómo este derecho a la información, básico en democracia, está siendo totalmente machacado con la aquiescencia de Estados democráticos como España, Francia o Estado Unidos, por citar los más implicados en el conflicto entre Marruecos y el pueblo saharaui. No olvidemos que la normativa internacional reconoce el derecho del pueblo saharaui a su libre autodeterminación y que aún hoy España es administrativamente responsable de lo que hasta noviembre de 1975 era territorio español. Realmente no hemos podido saber qué ha sucedido en el campamento de El Aaiún, porque Marruecos ha trasgredido el derecho fundamental a la información para así poder perpetrar con impunidad no sabemos qué tipo de atrocidades contra el pueblo saharaui. Desde luego ha habido injerencia de autoridades públicas, las de Marruecos, contra este derecho humano fundamental a saber qué ha pasado con muchas vidas humanas, y sin duda la denominada universalidad geográfica del derecho a la información (“sin consideración de fronteras”) también ha sido atacada. En democracia hay que tener las ideas claras, y la defensa de los derechos humanos es la piedra angular de cualquier régimen democrático que realmente quiera serlo, más allá de la simple denominación. Los argumentos del Presidente Zapatero a considerar en esta materia los intereses económicos y de seguridad de España mientras se machacan los derechos humanos son totalmente inaceptables, además de una peligrosa puerta abierta al ataque de los derechos fundamentales de las personas, incluido el de la vida. Por cierto que el Rey Mohamed VI según la revista Forbes es uno de los monarcas más ricos del planeta y tiene planes de inversión en energías renovables (parques eólicos) en la zona del Sahara occidental.

El conocido constitucionalista francés Maurice Duverger decía en 1968 a Le Monde: “sin libertad de información, todas las demás libertades son ineficaces”. Qué gran verdad. La clave del siglo XXI es conocer realmente lo que sucede en nuestros Estados y con la vida de nuestros ciudadanos, para ello necesitamos como el respirar buenos profesionales de la información, que en cada palabra que publiquen piensen en el derecho que el lector tiene a conocer la realidad de lo que sucede, para así poder realmente decidir en libertad. Realmente los medios de comunicación social son decisivos para nuestra libertad o para nuestra esclavitud mediática. Y tengo mis serias dudas de que estemos ganando esta batalla por la libertad de decisión del ciudadano democrático del siglo XXI. Cada medio puede tener su línea ideológica, pero jamás ésta puede ser motivo de no informar de la realidad objetiva que acontece. En ese caso el medio ataca directamente al sagrado derecho a conocer del individuo y a la democracia misma, como ya señaló el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en las conocidas Sentencias Handyside de 1976 y Lingens de 1986.

Fuente: elimparcial.es

26-10-2010 – Francisco Muro de Iscar

¿A quién le importa el Sahara?

 

Los disparos de la Policía marroquí han matado a Nayem El Garhi y muchos diarios españoles han dado la noticia escondida en sus páginas y han hablado de “un joven”. No, Nayem El Garhi era un niño saharaui de 14 años, una voz inocente, culpable de nada. Su hermano se debate entre la vida y la muerte. Otro hermano está en la cárcel. Pero la noticia apenas ha tenido eco y nadie del mundo de la farándula, casi ninguna asociación, pocas, casi ninguna, voces políticas se han alzado para condenar esta muerte. Al fin y al cabo, ¿a quién le importa el Sahara?

Cerca de 15.000 saharauis, muchos de ellos mujeres y niños, que huyen del paro, la pobreza y la colonización, han levantado un campamento en las afueras de El Aaiún como protesta por sus condiciones de vida en la zona del Sahara Occidental. Allí pretendía acceder Nayem cuando el vehículo en el que viajaba fue tiroteado. El coche no se paró, pero cuando lo hacen, en la mayoría de las ocasiones, les detienen, les bajan del coche, les golpean y les quitan cuanto llevan de valor. Y la ONU y la comunidad internacional guardan silencio. Al fin y al cabo, ¿a quién le importa el Sahara?

Siete periodistas españoles de cinco medios no han podido viajar desde Casablanca a El Aaiún para cubrir la protesta saharaui y se han quedado en tierra. Les han anulado los billetes sin explicación alguna y a uno de ellos, al que seguramente por error no le anularon el billete, las fuerzas de seguridad marroquíes le retiraron la tarjeta de embarque y el personal de la aerolínea, le impidió subir al avión sin ella. Y no pasa nada. Al fin y al cabo, ¿a quién le importa el Sahara?
Ciudadanos españoles que fueron hace menos de dos meses a El Aaiún a protestar fueron maltratados por las fuerzas de seguridad marroquíes y el Gobierno español prefirió mirar hacia otro lado. Al fin y al cabo, ¿a quién le importa el Sahara?

Aminatou Haidar es ya un recuerdo. Un recuerdo molesto para el Gobierno español y para el Gobierno marroquí, pero sólo un recuerdo. Su lucha, su huelga de hambre en el aeropuerto, su dignidad de mujer y de saharaui,  ha sido olvidada. El Sahara está bajo dominio militar de Marruecos, según denuncia el Frente Polisario y no pasa nada. Al fin y al cabo, ¿a quién le importa el Sahara?

Pero eso sí, si Marruecos se mete con policías españoles, presiona sobre Ceuta y Melilla o pide más, el Gobierno dialoga, da explicaciones, concede condecoraciones….Al fin y al cabo, ¿a quién le importa el Sahara, a quién le importa una población a la que España abandonó a su suerte, a su mala suerte, hace 35 años? Ni protestas ni manifestaciones ni nada. Nadie defiende el derecho de los saharauis a su dignidad, a su tierra, a ser una nación, a vivir en libertad.

Somos nadie

26 octubre, 2010

Tocaba hoy escribir del nuevo gobierno canario. Acudí ayer a la toma de posesión de los nuevos consejeros. Apunté en mi libreta las sonrisas de los coalicioneros grancanarios tan emocionados por aterrizar en el gobierno del país a pesar de ser la cuarta fuerza política de la isla. Tomé nota de la sonrisa de Nancy de Australia Navarro, apenas interrumpida cuando Paulino Rivero habló de los pactos que defienden los intereses generales frente a los electorales, apunté el detalle de José Miguel Ruano y Milagros Luis Brito de tatarear la letra del himno de Canarias, los únicos que se lo sabían entre el centenar de personas del salón (el consejero de la poli y la educadora mayor saben que este arroró viene muy bien para frenar las rebeldías en los tiempos que corren).

En un afán de anotar todos los detalles, incluso apunté la página de la anacrónica Biblia donde se posaba el Cristo sobre el que prometieron sus cargos los nuevos consejeros. Domingo III del tiempo ordinario año A. Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 4, 12-23: Al enterarse de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret…”. Freno aquí mi crónica. No porque me asuste que la Biblia cuente que “me” han arrestado. Tengo material para cuatro columnas. Los salones del poder dan para mucho. Pero no podemos continuar como si no pasara nada. Tenemos un muerto aquí al lado. Las lágrimas de los familiares de Elgarhi Nayem Foidal deberían nublarnos la vista a todos. El ejército de Marruecos asesina a un niño y deja herido grave a su hermano y el mundo sigue caminando como si no pasara nada.

Pónganse ustedes en situación. Imaginen que fue la policía cubana o la venezolana la que mató a un chiquillo de 14 años. Imaginen que 20.000 personas montan una acampada en las afueras de Caracas para protestar contra el gobierno de Hugo Chávez. La CCN estaría en directo desde el primer día, los diarios españoles tendrían hoy en sus portadas el rostro triste de la madre del niño asesinado por las balas marroquíes. Los informativos de televisión tendrían como imagen del día las jaimas donde duerme un pueblo que nos dice que no está dormido. La lucha pacífica de una población respondida con balas asesinas. Eso está pasando en el Aaiún, aunque no interesa a los grandes medios, y cuando nos lo cuentan dan prioridad siempre a la versión oficial de una monarquía medieval que tiene la suerte de no formar parte del eje del mal, de ser un aliado de la Unión Europea y Estados Unidos. Y amor con silencio se paga.

Si no estamos ante un crimen de guerra contra la población civil. Si la policía de Marruecos se limitó a responder con balas a unos disparos que, según dicen, venían del interior del coche donde iba Elgarhi, ¿Por qué el gobierno marroquí no deja viajar a el Aaiún a los periodistas españoles?¿Por qué no quieren testigos extranjeros en el sáhara ocupado? Menos mal que la sagaz periodista Laura Gallego de Guinguinbali.com se les coló por donde ellos no saben. Gracias a Laura sabemos la versión directa de las víctimas de esta penúltima barbarie. La colaboradora de CANARIAS AHORA RADIO nos describía ayer en El Correíllo la calma tensa en los campamentos, donde los saharauis no quieren ni siquiera mostrar la bandera de su pueblo para no dar excusa al ejército, para evitar una represión que cueste más vidas todavía.

Mientras la ministra de Asuntos Exteriores de España hablaba en la Unión Europea de Cuba, mientras el gobierno canario pone el grito en el cielo porque una empresa de emigrantes canarios fue expropiada por el gobierno venezolano, aquí al lado tenemos un niño muerto y dos jóvenes graves, las balas de un ejército colono que ocupa un territorio en contra de la legislación internacional mataron a un chiquillo en un territorio que administrativamente pertenece al estado español. Pero la vida sigue con normalidad en el Palacio de la Moncloa y en la presidencia del gobierno canario. En Madrid todos miran a Rubalcaba, en las islas los trepas preguntan “¿qué hay de lo mío?”. Los esperpentos de Valle-Inclán lo confesaban en Luces de Bohemia: “que haya un muerto más sólo importa a la funeraria”.

Foto: publicada por Laura Gallego en Guinguinbali.com

Guinguinbali.com

Los saharauis han demostrado una enorme capacidad de resistencia en las últimas décadas, a prueba de guerras, exilio y opresión. Pero los acontecimientos que se están viviendo estos días en El Aaiún son históricos. Bajo la consigna del “estamos hartos”, miles de saharauis han construido un espacio de libertad en el desierto. Sin embargo, Marruecos acecha.

A estas alturas, a nadie le puede caber ninguna duda de que los acontecimientos que se están viviendo en el Sahara Occidental en este preciso instante tienen un calado y una trascendencia histórica más que evidentes. Miles de personas, entre ellos personas muy mayores y niños, han tomado la decisión de dejar sus casas y abandonar su ciudad, aquella en la que nacieron y viven, para instalarse en jaimas en el desierto con la firme determinación de aguantar el tiempo que haga falta. Están hartos de ser discriminados por Marruecos, de que les insulten, les humillen, les roben lo que es suyo.

Esta no es una historia de buenos y malos, porque buenos y malos hay en todos partes, en todos los países, en todos los bandos. Y todos tienen sus razones que defenderán con pasión. Pero sí es una historia de Justicia. Será difícil rebuscar en los rincones del mundo y encontrar un pueblo que merezca más que el pueblo saharaui decidir su propio futuro. Han demostrado una capacidad enorme para resistir en la adversidad. Saben que el mundo les ha dado la espalda (hablo de organismos internacionales, estados y gobiernos y excluyo aquí el aliento gigantesco de buena parte de la sociedad civil), pero así y todo han hecho de la resistencia una forma de vida.

Fue sobre el 9 de octubre. Primero unas decenas de jaimas, luego cientos, ahora miles. Los saharauis fueron llegando a Gdeim Izik bajo la única consigna del estamos hartos y no podemos más. Se han organizado. Entre las tiendas hay servicio de seguridad, enfermeros, mecánicos, transportistas… Son como una pequeña ciudad de lona, un mar de jaimas en medio de nada. Pero ni allí les dejan vivir en paz.

Desde el comienzo de esta singular protesta, Marruecos ha mostrado su rostro más implacable. Miles de policías y soldados rodean ya a Gdeim Izik, helicópteros militares sobrevuelan el campamento y entrar y salir de allí es una aventura mortal, como se ha demostrado. Como dice nuestra compañera Laura Gallego, El Aaiún es hoy, ahora mismo, una ciudad sitiada y a Gdeim Izik la rodean muros, alambradas y piedras erizadas de marroquíes. Al desierto le han crecido vallas.

Primero, la intimidación, y, el domingo por la noche, las metralletas. ¿De qué manera se puede justificar lo ocurrido?, ¿alguien piensa, de verdad, que disparar contra civiles indefensos y matar a un niño de 14 años es razonable?, ¿qué ha pasado con el alto el fuego firmado por Marruecos y el Polisario que obligaba a ambas partes a no usar las armas en este territorio?, ¿dónde está la ONU cuando se la necesita, cuando se le había advertido que esto podía ocurrir?, ¿no tenía la Minurso que velar por ese alto el fuego, no era su objetivo principal?, ¿o es que están muy ocupados haciendo turismo en el desierto?

No tengo ni idea cómo puede acabar esta historia. Lo que sí está claro es que Marruecos no quiere testigos. Ayer impidió la entrada a los territorios ocupados a siete periodista españoles. Si sabemos lo que ocurre allí es gracias a los propios saharauis, a asociaciones civiles de apoyo al Sahara y, por qué no decirlo, a la única periodista que está hoy informando desde El Aaiún, nuestra compañera Laura Gallego.

Para GuinGuinBali, un proyecto joven e ilusionante que quiere arrojar luz sobre la realidad de África, las violaciones de Derechos Humanos y las injusticias en general son una prioridad. Lo hemos demostrado escribiendo una y otra vez sobre los vertidos en el Delta del Níger, la difícil situación de gays y lesbianas en el continente, la terrible dictadura de Teodoro Obiang en Guinea Ecuatorial o la discriminación de los bosquimanos. Y el Sahara, tan cerca de nosotros, no podía ser una excepción.

Laura Gallego ha llegado hasta el corazón de este pueblo y de este territorio para explicarnos a todos lo que ocurre, para contarnos la verdad que muchos quieren silenciar. Los lectores de GuinGuinBali, a través de comentarios y llamadas, nos han hecho llegar su calor y agradecimiento por este esfuerzo. Ahí es donde nos van a encontrar siempre. A veces nos equivocaremos, cometeremos errores. Pero creemos que vale la pena. Gracias a todos y gracias especialmente a los saharauis por enseñarnos con hechos que la lucha por la Justicia siempre vale la pena. Y gracias, cómo no, a Laura por hacer su trabajo con coraje y honestidad.

  

 

El 16, 17 y 18 nos manifestaremos en todo el Estado contra la pobreza. Pero, ¿y si nos rebeláramos cada día contra la riqueza? Hablamos con el economista José Iglesias Fernández, para conocer qué vínculos existen entre una y otra y qué podemos hacer para acabar con las desigualdades.

José Iglesias Fernández es catedrático en Economía y Ciencias Sociales, miembro del Seminario de Economía Crítica Taifa, de la Mesa Cívica por la Renta Básica, de la Asociación EcoConcern-Innovació Social, y pertenece a las llamadas gentes de Baladre/Zambra. Es especialista en economía crítica del bienestar social en sus múltiples facetas (pobreza, marginación, desigualdad y protección social) y durante los últimos años ha prestado especial atención al estudio y divulgación de la renta básica. Con él analizamos la relación causa-efecto entre riqueza y pobreza.

>> ¿Cuál es la causa de la riqueza?, ¿cuáles son las causas y los mecanismos que la originan?
En el Estado español, la intensidad de la pobreza depende del criterio con el cual se mide. […] Si tomamos como referencia la crisis actual, comprobamos como el gran capital se ha visto obligado a devaluar parte de su producción (caída del precio de la viviendas), infrautilizar parte de su capacidad productiva (sector de la construcción, automóvil y turismo), a la vez que repercute sobre el pequeño capital y, unas empresas y otras destruyen los puestos de trabajo creados en momentos de crecimiento. Por lo tanto, los pobres son un producto del capital y no algo independiente del cual es difícil saber sus causas. En una sociedad capitalista los puestos de trabajo los crea el capital; y si hay pobres, será porque el capital es incapaz de crear los puestos de trabajo y de remunerarlos por encima del umbral de pobreza. La pobreza que padecen millones de personas en el mundo es una de las razones para estar en contra de este sistema.
La riqueza viene concentrándose en muy pocas manos, en muy pocas familias. En el Informe de economía nº 4 de Taifa, Hay pobres porque hay muy, muy ricos, una de las conclusiones sobre la concentración de riqueza* en el Estado español es que el 10% de los declarantes concentra el 50% del patrimonio declarado*.

>> ¿Es posible reducir la pobreza sin alterar los niveles de riqueza monetaria?
Si, como explicamos anteriormente, la pobreza es estructural, consustancial al sistema, es decir, que se origina debido a la necesidad de acumulación privada de la riqueza, la pobreza no es posible reducirla (más que en unas décimas), y mucho menos desterrarla sin eliminar el capitalismo.

>> ¿Qué posibilidades y dificultades comportaría una redistribución de la riqueza en una sociedad como la nuestra?
En la actualidad, las dificultades que comportaría redistribuir la riqueza en el capitalismo son inmensas e innumerables. A la vista está que la redistribución que realizan los gobiernos es hacia la banca y las patronales, mientras recortan el gasto social. Sin capacidad para modificar las relaciones de fuerza capital-trabajo, ya señalé como el transvase de riqueza hacia los colectivos más empobrecidos, mediante el mecanismo fiscal o la reasignación del gasto público, repito es nulo.

>> Algunos mensajes se centran estos días en el recorte del gasto, en la austeridad, pero ¿por qué no se repiten estos mensajes en los sectores que acumulan la riqueza?
Vicenç Navarro, siempre tan lúcido en este tema, lo explica: “los expertos se olvidan de que existe una polarización muy fuerte de los ingresos a favor de las rentas más altas […] Si tales sectores pagaran en términos progresivos, eliminando el tope de exclusión en su gravamen, los ingresos a la Seguridad Social aumentarían considerablemente. Ahora bien, los que tienen más poder político son los primeros, en lugar de los segundos, lo cual explica que estas alternativas ni siquiera se consideren y/o aparezcan en los medios”.

>> Algunos discursos políticos apuntan a los derechos laborales de las personas trabajadoras, a la mala regulación de la inmigración o al descenso del consumo como causas de las crisis. ¿Son éstas las causas reales?
De ninguna manera. Para los lectores más preocupados, yo les recomendaría un par de lecturas: Informe nº 6 de Taifa. Apuntes teóricos para entender la crisis. Junio 2009 y el Informe nº 7. La crisis en el estado español. El rescate de los poderosos. Mayo 2010. De todas maneras, cabe señalar que la caída en el consumo se debe al descenso del poder adquisitivo de la población en los últimos 25 años, y de aquí el fuerte endeudamiento de las familias; la inmigración, tanto la regulada como la oculta, aporta casi un 1% al PIB, aparte de de su contribución a la financiación de las pensiones y la mejora de los índices demográficos.

TEXTO EXTRAíDO ÍNTEGRO DE  CANALSOLIDARIO.ORG Si quieres, puedes firmar el MANIFIESTO de la Coordinadora de ONG contra los recortes sociales del Gobierno.

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¡¡LIBERTAD PARA LOS PRESOS POLÍTICOS SAHARAUIS!!