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¿A qué sabe el primer bocado tras quince días en ayunas? ¿Cuánto duele el primer trago? ¿Será capaz el estómago de realizar sus funciones después de ese paréntesis político? Si Aminatou Haidar volviera a comer sería por la sola razón de que ya está en su tierra. Si cualquier alimento rozara su lengua y entrara en su organismo sería sólo porque esos señores que tienen poder en nuestro país habrían actuado frente a esos otros poderosos del gobierno marroquí, dejando regresar a la activista saharaui junto a los suyos. “Mi palabra es mi tierra”, escribe el poeta Neorrabioso. La palabra de Aminatou es su propio cuerpo débil, representación humana de quieres pertenecen a un pedazo de mapa sin nombre.  

Pero Aminatou no está sola, ni el pueblo saharaui. Ayer, en el concierto solidario del Auditorio Pilar Bardem, de Rivas Vaciamadrid, una treintena de artistas se reunieron en muestra de apoyo. Algunos cantaron, otros leyeron cartas o recitaron poemas, y entre todos prepararon un delicioso plato de emociones, ritmos y fuerza, listo para alimentar a Aminatou Haidar en el momento en que sea libre. Su primer bocado será el primero de todos. Su saliva será la saliva de todos. Su dentadura brillará como lo hace el sol en el desierto del Sahara.

El corazón del público es un beat-box que se acelera cada vez que alguien lee algunos de los textos dirigidas a la saharaui. “Aminatou es el punto de inflexión que necesitaba el pueblo saharaui”, dice Miguel Ríos, “no sal muro de la verguenza” canta Macaco…, porque “te amamos muchos y yo soy uno de ellos” concluye en su carta Eduardo Galeano. Las banderas de color verde, rojo y blanco ondean en el auditorio. Se oye un fuera Moratinos. Se grita también la palabra vergüenza, mentira, asco. Se tararea y se baila con el estómago lleno de rabia: porque Aminatou Haidar pasa hambre y mientras nosotros tratamos de digerir tanta mierda.

*Luna Miguel. Alcalá de Henares. 1990. Actualmente estudia Periodismo y Comunicación Audiovisual en Madrid. Es autora de Síntomas (La Bella Varsovia, 2008). En Publico.es

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Acabamos de leer que Aminatou Haidar dejará de tomar sus medicamentos en dos días si su situación de prisionera del estado español, aliado con la ley de hierro marroquí, no cambia radicalmente en ese corto espacio de tiempo. Esto es como una condena a muerte para alguien con casi dos semanas de huelga de hambre en su estómago y los huesos molidos a palos en prisiones secretas marroquíes.

Cada minuto mueren cientos de personas inocentes en el mundo por las más inimaginables situaciones para gente tan afortunadas como nosotros que desconocemos en nuestra gran totalidad el hambre, la pobreza, la guerra o las enfermedades olvidadas. Y a todas y a cada una de ellas las acompaña un grito nuestro de indignación y coraje. También de impotencia y mucho de culpa. En muchos aspectos estas muertes ocurren para que nosotros sigamos viviendo en paz.

Todas deberían ser conocidas por alguien, en algún lugar, aunque sólo sea para recobrar su identidad robada a fuerza de miseria y tortura. Ninguna muerte es menor, menos importante que otra. Con cada una de ellas, aun sin saberlo, morimos todos un poco.

Si AMINATOU HAIDAR acabara muriendo por todo lo que le está pasando en Lanzarote, muchos cerrarían los ojos junto a ella. Aproximadamente más de 350.000 personas en el Sáhara y muchos más en todo el mundo. Su caso no es más especial o importante que el de aquellos niños soldados, reclutados en algún país africano para obligarles con su vida a matar a su familia y a su comunidad. Ni tampoco la de aquel individuo insignificante, que muere congelado en un banco de la calle, porque no tiene un duro para irse a un hostal ya que las casas de acogidas no dan a basto. La muerte de Haidar, Dios no lo quiera, o Alá, o quien sea que este ahí arriba, no sería distinta a la de ningún otro que merece la misma atención, apoyo y cuidado que ella.

Por eso se nos encoje el corazón con solo pensarlo. Porque se nos pasan por la cabeza los muchos nombres y rostros anónimos que sabemos pueden morir sin que nosotros podamos hacer mucho por evitarlo. Porque creemos, y nos negamos a no creer, que estamos hartos de que el destino vaya dando zarpazos con los ojos vendados a unos muchísimos cuantos para que los otros menos cuantos podamos seguir soñando. Porque en situaciones límites, a parte del valor y el miedo, lo único que nos une es el sentido común. Y sólo despertando nuestro sentido COMÚN podemos despertar el del otro en algunas ocasiones, especialmente en las más duras y difíciles.

Por lo que sabemos, oímos y leemos, una gran mayoría del pueblo español apoya, defiende y lucha como puede, desde la acogida de niños en verano o desde las numerosas plataformas en defensa de los derechos del pueblo saharaui (Todo nuestro apoyo y cariño para el gran e incombustible José Taboada) , con el único deseo de que no se sientan solos en su abandono, en esas tierras imposibles donde sólo crecen piedras y desolación.

Todos seguimos con indignación y estupor la mala pesadilla de Haidar, la pesadilla de un ser humano atrapado entre el posibilismo político de un estado, el español, y la opresión de una dictadura, la marroquí. Todos queremos que se una a su familia y a su pueblo, que pise su tierra y siga haciendo tanto y tan bueno y tan necesario por la causa de su PAÍS.

Gracias a todos ellos AMINATOU respira y es oída, algo que otros ya dejaron de hacer por no sentir este calor, el aliento de ese sentido COMÚN . Porque no hay que pensar mucho para entender que no hay justicia que pueda consentir tal crimen en nuestro país, que no hay nada ni nadie que pueda justificar el sacrificio de nadie en pro de la buena relación con un país que tortura y condena a una muerte lenta a ancianos, mujeres, niños y hombres por el solo hecho de pedir lo que es suyo de una manera PACÍFICA y con una dignidad y aguante desconocidas para nosotros, el resto de los mortales.

Si HAIDAR cierra los ojos el gobierno de España, este, el de atrás y el de más atrás, basta de las gilipolleces de los colores, será junto a Marruecos los verdugos. Y nosotros habremos atado la soga con nuestro silencio, como con tantos y tantos otros…, en tantos y tantos otros lugares.

Somos españoles y el Sáhara es nuestro hermano negado, no reconocido. Ojalá se haga justicia y ese sentido de justicia se vuelva COMÚN y podamos parar esta pesadilla de Haidar, de cientos de miles de refugiados saháruis y seguir mirando hacia delante con ellos a nuestro lado. El amor suma y la injusticia resta. Ya está la historia y los diarios para recordárnoslo a cada momento.

Por favor HAIDAR resiste y respira, hay muchos pulmones que necesitan tu voz. Por favor SENORES DEL GOBIERNO recapaciten sobre las consecuencias de su relación con Marruecos respecto al Sáhara. Por favor dejen a HAIDAR volver a su tierra, EL SÁHARA ,con los ojos vivos y llenos de razones para seguir luchando por lo que es suyo, de ellos.

Por favor usted, tú, si estás leyendo esto usa tu sentido común, ese que HAIDAR nos despierta cuando la miramos en esta, su pesadilla española-marroquí, y con suerte razonaremos todos y sacaremos la única conclusión posible; AMINATOU HAIDAR REPRESENTA LA LIBERTAD Y EL DERECHO DE TODOS LOS QUE NO TIENEN LIBERTAD Y DERECHOS. EN ELLA ESTAN TODOS ALOS QUE DEJAMOS MORIR ABANDONADOS A LA INJUSTICIA. EN NOSOTROS ESTA UNA PARTE DE HAIDAR QUE SE NIEGA A CERRAR LOS OJOS JUNTO A LOS DE ELLA.

24/11/2009

Hoy voy a escribir sobre Aminatu Haidar y la causa saharaui. Espera, no te vayas de este artículo. Una de las armas más eficaces con que cuentan los poderes represivos es la volatilidad de la atención de la gente. Al verdugo, sobre todo si su víctima es pequeña, le basta con aguantar el escándalo de las primeras denuncias. Al poco, los gritos de los heridos nos suenan repetidos, y la causa en cuestión, sobre la que enseguida nos parece que ya sabemos todo, empieza a resultarnos aburridísima. Y en ese embotamiento de la conciencia pública se crecen los criminales. La víctima se invisibiliza mientras el verdugo persevera.

Eso es lo que está sucediendo con los saharauis. Hace ya 33 años que los españoles les traicionamos y que Marruecos les machaca impunemente, mientras los demás miramos para otro lado. Los refugiados, más de 200.000, llevan un tercio de siglo viviendo en la extrema penuria de los campamentos, y a la vez los saharauis que residen en el Sáhara padecen una represión brutal y recalcitrante de la que Aminatu es un ejemplo. Nacida en 1967, a los 21 años participó en una manifestación pidiendo el referéndum de autodeterminación que la ONU reclama, y a consecuencia de ello fue desaparecida, es decir, fue internada sin cargos ni juicio durante tres años y siete meses en las prisiones secretas marroquíes, en donde además la torturaron (cientos de saharauis han sido secuestrados del mismo modo). En 2005, tras un juicio de pacotilla, fue encarcelada de nuevo. Salió a los siete meses y fotos de su rostro machacado dieron la vuelta al mundo. Ahora Aminatu hace una huelga de hambre por un asunto de pasaportes que quizá te parezca confuso. En realidad sólo intenta reclamar tu atención sobre el drama saharaui con lo poco que tiene, que es su propia vida. No te confundas, pero, sobre todo, no te vayas. EL PAÍS

La policía recurre al permiso previo para interrumpir las visitas de extranjeros

Noviembre 16, 2009 Human Rights Watch

(Nueva York) – Marruecos ha adoptado otra medida regresiva para los derechos humanos al impedir las visitas “no autorizadas” de extranjeros a los hogares de activistas saharauis del Sáhara Occidental, señaló hoy Human Rights Watch. 

Desde el 19 de octubre de 2009, la policía ha interrumpido cinco visitas de este tipo de periodistas y abogados de derechos humanos españoles, diciéndoles en cada uno de los casos que estas visitas requieren la autorización previa de las autoridades. [ leer +]

 

JUAN GARCÍA LUJÁN, en Canariasahora.es

En enero de 2008 Coalición Canaria y el PIL unieron los votos de sus concejales para presentar una moción de censura contra el alcalde de Yaiza, José Francisco Reyes (Partido Nacionalista de Lanzarote, federado a Nueva Canarias). El acuerdo convirtió a Gladys Acuña en alcaldesa. Reyes ocupaba la alcaldía a pesar de estar condenado en primera instancia a 10 años de inhabilitación por prevaricación urbanística. Como presentó recurso y la justicia es lentísima, Reyes seguía al frente del ayuntamiento y sólo dimitió como concejal para facilitar un acuerdo de su partido con CC y el PIL. La lentitud de la justicia ha permitido esta bochornosa situación.

 

En junio de este año la guardia civil llevó a cabo la denominada operación Unión, con 21 detenidos y siete encarcelados. Fue después de una investigación judicial de más de un año. Políticos, arquitectos, empresarios y funcionarios de diversas instituciones resultaron imputados. Algunos de esos políticos han vuelto a sus cargos públicos para firmar mociones de censura contra otros políticos que no están imputados y que carecen de antecedentes penales. El mundo al revés, a la calle los presuntamente inocentes y al gobierno los presuntos delincuentes. Son las consecuencias de la lentitud de la justicia.

Pero ayer pudimos comprobar que la justicia no siempre es igual de lenta en la isla de Lanzarote. La activista proderechos humanos Aminatou Haidar ha sido llamada a declarar este miércoles por el juzgado de instrucción número 8 de Arrecife. La cita responde a una denuncia presentada sólo cuarenta y ocho horas antes por el director del Aeropuerto de Lanzarte contra Aminataou y las personas que el pasado domingo se encontraban dentro del recito aeroportuario en solidaridad con la mujer recientemente galardonada con el premio Coraje Civil de la Fundación Train de Nueva York. Se trata de una demanda contra el orden público porque se negaron a abandonar el aeropuerto a la hora de su cierre.

Sorprende esta rapidez de un juzgado de Lanzarote cuando se trata de tramitar una denuncia contra una activista proderechos humanos y la lentitud en los procesos contra tanto delincuente de cuello blanco y tanto traficante de maletines con comisiones para comprar voluntades políticas. Sorprende la diligencia a la hora de encausar a unos ciudadanos pacíficos, a los que se les roba el derecho a estar en su tierra, y la lentitud en las investigaciones contra algunos golfos que han asaltado los ayuntamientos conejeros y el cabildo de Lanzarote, que tienen sentencias condenatorias, antecedentes penales y que siguen presentando mociones de censura en los sitios donde no tienen mayoría suficiente para acceder a las cajas de caudales, o para dirigir las políticas urbanísticas siguiendo el dictado de los empresarios más especuladores.

Sorprende que los poderes del Estado estén humillando en Canarias a una mujer reconocida internacionalmente por su lucha pacífica. Sorprende y avergüenza lo que está pasando en Lanzarote. Y una profunda vergüenza debería sentir el ministro Moratinos cuando ha logrado que en los periódicos digitales (incluido este) los servicios secretos marroquíes se disfracen de lectores para aplaudir el trato que está dando a Aminatou Haider.

Otros artículos en el Blog Somos Nadie

JOSE NARANJO, en Canariasahora.es
La realidad vista a través de espejos deformantes, cóncavos y convexos, como en el famoso Callejón del Gato madrileño. Sólo así se puede entender lo que está pasando con Aminatou Haidar estos días en Lanzarote. Sólo desde una óptica distorsionada y esperpéntica se pueden asimilar algunas reacciones y algunos acontecimientos vividos en los últimos días.

Primera deformación. Aminatou no ha sido expulsada del Sahara Occidental por un papel o por una infracción administrativa en el aeropuerto de El Aaiún. Ha sido expulsada porque es una voz que se alza para denunciar la enorme injusticia que sufre su pueblo, el sufrimiento de miles de personas que viven bajo la opresión y la falta de libertades del régimen marroquí, de un Estado que utiliza toda su maquinaria violenta y represiva para aplastar a los saharauis, vulnerando de manera palmaria sus derechos. 

Sin embargo, pese a esta evidencia, y entramos en la segunda mirada distorsionada sobre este tema, el ministro de Exteriores español pide calma a Aminatou, que modere sus declaraciones. Alucinante. España ha sido, en este caso también, el palanganero de Marruecos. No sólo le impide regresar a su tierra, sino que avala la propia expulsión de la activista. Y para más recochineo, Moratinos se permite el lujo de dar lecciones. La verdad, este señor tendría que hacérselo mirar.

Tercer espejo cóncavo. El venerable dirigente socialista Jerónimo Saavedra pide a Aminatou que respete la legalidad. Si no fuera porque le tengo cierto aprecio a Saavedra le pediría que dejara todo ese cinismo para las cosas internas de su partido, que falta le hará. Pero vamos a ver, ¿quién ha vulnerado la legalidad en el Sahara? ¿Los saharauis? ¿O Marruecos, tal y como reconocen una y otra vez todas las resoluciones de Naciones Unidas, todos los informes, toda la jurisprudencia y todo el sentido común? 

Y ya por último, la traca final, de momento. Aena denuncia a Aminatou por alterar el orden público. Tras haber sido puesta de patitas en la calle de su propia tierra por el único delito de tener el coraje de denunciar ante al mundo la constante burla de Marruecos a la legalidad internacional y a los Derechos Humanos, luego es expulsada con violencia de un aeropuerto español. El mundo al revés. La víctima, convertida en verdugo.

Aminatou Haidar es un ejemplo de coraje. Su lucha es la de los derechos contra la barbarie, la de miles de personas desarmadas contra un Estado que usa la fuerza para aplastarles. Tiene la razón de su lado. Con su gesto y con su huelga de hambre en suelo español está recordando al mundo que España tiene una responsabilidad sobre lo que está sucediendo, una responsabilidad que no es pequeña. Haidar está conseguiendo volver a situar en el centro de la política nacional un asunto, la descolonización del Sahara y la constante violación de los Derechos Humanos, que nunca debió haber salido de allí. Sólo espero que no muera en el intento. 

Lo dicho, a veces parece que nos olvidamos de lo importante y nos quedamos con lo banal. Al fin y al cabo, ya lo decía el poeta ciego Máximo Estrella en la obra Luces de Bohemia, del maestro Valle-Inclán. “España es una deformación grotesca de la civilización europea”.

 Blog Los Invisibles 

MARÍA VICTORIA ROSELL AGUILAR, en Canariasahora.es

Esta semana tenía una ilusión especial: el viernes, 50º aniversario de la primera declaración de los derechos del niño, junto con otras dieciséis madres, escritoras noveles, presentamos un libro de cuentos que hemos escrito pensando en nuestros hijos, y cuyos beneficios económicos irán a parar a unos niños que lo necesitan más que los nuestros.

Pero hoy sólo puedo pensar en una madre de dos hijos, divorciada como yo, que busca la justicia y la libertad de su pueblo, que ha recibido premios internacionales como defensora de los derechos humanos, y que quiere regresar con los suyos. Vive muy cerca de aquí. Pero probablemente el viernes no podrá abrazar a sus hijos ni contarles un cuento. O, en su caso, contarles la verdad.

Es Aminatou Haidar, una de las personas más impresionantes que he conocido en mi vida. Estuve en su casa en El Aaiún hace unos cuatro años, la víspera de su juicio de apelación. Tomamos un té con ella en un rincón de su casa, mientras afuera la policía marroquí vigilaba nuestros movimientos y se preparaba para la brutal carga posterior a los juicios. Sus hijos, sobre todo el pequeño, no se separaba de su lado, como un gatito enroscado en sus pies, en su cuello… Ella ya estaba en libertad provisional. Pero ese niño había vivido la separación de su madre, durante su encarcelamiento preventivo y sin garantías, y durante el juicio había salido disparado de su asiento para abrazarla llorando. Ni siquiera la policía marroquí que la custodiaba ni el juez fueron capaces de reaccionar. Fue ella quien tras dos minutos de encuentro y acariciándole la cabeza le obligó, con una serenidad inolvidable, a regresar a su sitio.

Porque cada uno debe estar en su sitio. Y el suyo está en el Sahara, ese territorio tan cercano, que todos los países de la ONU reconocen como ilegalmente esquilmado por un país ocupante. No es una opción ideológica, es la legalidad internacional.

Si el viernes no ha conseguido regresar a casa, todos los responsables empañarán la celebración del aniversario de la Declaración Universal de los derechos del niño. Ésa según la cual todos los niños tienen derecho a una familia, a un nombre, a una nacionalidad, a ser protegidos en caso de conflicto, y frente a la discriminación racial, religiosa o de cualquier otra índole.

Y colorín colorado, este cuento no se ha acabado.

 

De Nazanín Amirian, en Publico.es

Ocupen titulares de prensa o pasen desapercibidos, los muros regresan a los mapas tras siglos de desaparición para exhibir, una vez más, el triunfo de la fuerza sobre la diplomacia.

Que la obra humana más colosal sea un muro de más de 8.000 kilómetros, la Muralla China, evidencia la magnitud de nuestra ansia por hacernos con el control de los recursos en perjuicio de otros. Su construcción no sólo costó la vida de millones de trabajadores, a los que pretendía defender, sino que mostró la misma inutilidad ante el asalto de los nómadas que la mítica muralla de Babilonia, cuyas puertas hoy se encuentran en el museo de Berlín.

Buenas tapias que, lejos de hacer buenos vecinos, advierten un mundo de segregaciones.

Estados Unidos, tras sustraer el petróleo de México, refuerza el muro que ha levantado en su frontera con grupos paramilitares armados. El gusto por los cercos ha llevado a esta potencia a implantar otros cinco en Irak “para evitar conflictos entre chiíes y suníes” a pesar de la oposición del pueblo y su Gobierno. ¿Sigiloso paso hacia la partición del país en mini-estados? Esta tierra que hoy se desangra bajo la ocupación, hace 4.500 años presumía de ser la primera urbe amurallada de la humanidad.

Cerca de allí, en Tierra Santa, la ruina de los muros caídos antaño cede su lugar al que hoy separa a hermanos semitas. Será cinco veces más largo y dos más alto que el Muro de Berlín y convertirá Cisjordania en una gigantesca prisión. El pretexto de la “seguridad para los israelíes” oculta otras tentaciones: los recursos hidráulicos y las tierras fértiles de miles de familias palestinas desalojadas. “Lamentable muro” este por la incapacidad de los políticos de gestionar una convivencia civilizada.
Otro cerco de cuyo alambre de espino penden cientos de vidas se asoma desde Ceuta y Melilla, marcando la frontera del bienestar con la saqueada África.

La moda de sembrar muros se extiende. Arabia Saudí amuralla sus fronteras con Yemen y con Irak. Los Emiratos Árabes los construyen contra Omán, Kuwait e Irak, e Irán en sus límites con Afganistán. Otro, equipado con vallas electrificadas, separa la India de Pakistán.

Muros para encerrarlos, muros para encerrarnos. Y seguimos ignorando su temporalidad.

Del Blog de Juan García Luján

 Sonríe. Esta mujer todavía sonríe y te dice “soy optimista”. La mirada de Aminatou Haidar te atrapa y te dice “escúchame, estoy aquí, hablándote de un pueblo que sufre”. Aminata nunca viaja sola, con ella van miles de personas que viven en el Sáhara Occidental y otros miles de refugiados en los campamentos de Argelia.

 

Es difícil imaginar que esos ojos que te hablan estuvieron cuatro años vendados, sin derecho a mirar a los suyos, secuestrados en alguna cárcel de Marruecos. En 1987, cuando tenía 20 años, se encontraba organizando una manifestación por las calles del Aiún, querían pedir la libertad de su pueblo delante de una comisión de la ONU que visitaba el Sáhara Occidental. La policía marroquí la detuvo junto a otras 17 mujeres saharauis. Su familia no supo nada de ella hasta el años 1991, cuando fue puesta en libertad.

 Salió de la cárcel pero la represión y las torturas no lograron amordazarla. Siguió participando en actos públicos para defender los derechos del pueblo saharaui. El 17 de junio de 2005 volvió a ser detenida. Salía del hospital Hasan Ben Medi de El Aiún donde le habían dado 10 puntos en la cabeza. Los médicos no le entregaron ningún certificado por temor a la policía marroquí, autora de los golpes que la dejaron malherida. Durante los meses que estuvo encarcelada parlamentarios europeos y de diferentes países pidieron su liberación y la de todos los presos políticos saharauis.

Su activismo en defensa de los derechos del pueblo saharaui y compromiso en la denuncia de las violaciones de los derechos humanos la han hecho merecedora de importantes premios internacionales: en 2006 Juan Mari Bandrés de CEAR, Premio 2007 del gobierno de Austria, premio 2008 de la fundación Robet Kenedy y Premio Coraje Civil que hace poco le dieron también en Estados Unidos.

 El pasado viernes 6 de noviembre, cuando se cumplían 34 años de la marcha verde marroquí sobre el Sáhara, tuve la oportunidad de entrevistar a Aminatou en El Correíllo, en CANARIAS AHORA RADIO. Le pregunté por el aniversario de la marcha verde y me corrigió: “no fue marcha verde, fue una marcha roja, sangrienta que separó al pueblo saharaui y lo echó de su tierra”. Aminatou nos recordó otra fecha terrible: el 14 de noviembre de 1975, el día de la firma del acuerdo tripartito de Madrid que transformó el proceso de descolonización del Sáhara en la entrega del territorio al reino de Marruecos.

Este sábado se cumplen 34 años de aquellos acuerdos. La casualidad o la no casualidad ha hecho que la policía marroquí vuelva a detener a Aminatou la víspera de aquellos acuerdos de Madrid. La activista pro derechos humanos había venido a nuestra isla a participar en el programa Gran Canaria Solidaria que organiza el cabildo de Gran Canaria y estuvo en varias ciudades peninsulares. Sólo puedo desear que esos ojos de mirada profunda que el pasado 6 de noviembre me dijeron tantas cosas, que esos ojos no vuelvan a ser vendados por torturadores del reino vecino. Sólo espero que esos ojos vuelvan pronto a ver a Hayat y Mohamed, los hijos de Aminatou. Y que esa voz vuelva de nuevo a contar al mundo el sufrimiento de un pueblo que no está solo, de un pueblo que salta los muros levantados por Marruecos y viaja con Aminatou cada vez que la Ghandi saharaui visita alguna ciudad.

 

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¡¡LIBERTAD PARA LOS PRESOS POLÍTICOS SAHARAUIS!!