Por Juan García Luján, en Somos nadie

Diez meses y quince días después del terremoto de Haití, cuando las casas se siguen sin levantar, cuando continúan tantos huesos bajo los escombros, cuando el cólera entra sin pedir permiso como una desgracia más, cuando el lugar que ocupaban los huerfanitos negros en las portadas lo ocupa la operación de tetas de Sara Carbonero o los goles del Barça…Diez meses y quince días después de aquella tragedia que convocó a políticos franceses, norteamericanos y españoles que desfilaron como en una pasarela solidaria, el humorista Forges sigue buscando la sonrisa cada mañana con esas viñetas de funcionarios agobiados o esa señora gorda que lleva colgado del brazo a su marido. Unos días más acertados que otros, mas nunca falla el cartelito: Pero no te olvides de Haití.

Quizás aquí habría que hacer lo mismo con nuestro pueblo vecino. Al lado de las crónicas sobre el puñetero viento y las exageraciones sobre los temporales, junto a las alegrías por los goles tardíos de la UD o la preocupación por la lesión de Vitolo, quizá deberíamos de poner el cartelito “Pero no te olvides de los saharauis”. Ahora que Marruecos olvida su diplomática sonrisa y vuelve a sacar su bota militar para expulsar a los dos periodistas españoles que había “dejado” entrar en El Aaiún, cuando Rabat promueve los ataques de los colonos a estudiantes saharauis hasta en los institutos de enseñanza, cuando cierran el puerto de El Aaiún para evitar la visita de varias decenas de activistas proderechos humanos, cuando pasa todo eso que ya no tiene hueco en la mayoría de las portadas de los periódicos, ahora conviene mantener el cartelito: Pero no te olvides del pueblo saharaui.

La ong estadounidense Human Right Wacth acaba de publicar un nuevo informe sobre el Sáhara que no ha tenido la repercusión del primero. La directora de HRW para Oriente Medio y Norte de África, Sarah Leah Whitson, firma el texto en el que acusa a los militares y policías marroquíes de cometer abusos durante las detenciones de civiles saharauis como darles “palizas que dejaron a algunos de los detenidos inconscientes, además de que les orinaron encima y les amenazaron de violación”. Muchos detenidos y heridos no han podido recibir visitas de sus familiares.

En este informe de HRW se aclara que el primer documento que difundió esta organización sobre el ataque al campamento de Gdeim Izik fue realizado después de sortear muchos obstáculos impuestos por Marruecos. Los activistas no pudieron viajar a El Aaiún hasta el 12 de noviembre, cuatro días después del desmantelamiento del campamento. Las cifras de muertes violentas que dieron en aquel informe (11 policías marroquíes y dos civiles saharauis) se basaban en la información dada por el ministerio del Interior de Marruecos que la ong no pudo contrastar.

Este dato es muy llamativo, ya que hemos estado escuchando y leyendo los ataques continuos a las “mentiras” del Frente Polisario o de activistas prosaharuis por parte de los defensores de Marruecos y de España. El argumento más utilizado era que Rabat no mentía porque la cifra de muertos que había dado era la misma que la de Humans Rights. Aquellos que mostraban a todo el mundo las noticias sobre el primer informe de HRW están ahora calladitos, por eso este segundo informe apenas ha tenido difusión.

A pesar de la expulsión de periodistas, políticos y activistas proderechos humanos, desde el Sáhara nos siguen llegando informaciones. Por ejemplo hace unos días salieron del hospital militar del Aaiún cuatro saharauis. Nos cuentan que Yadasi Mohamedud tiene dos balazos en la pierna, Mohamed Kamel estuvo en coma cuatro días, Azman Echtuki se recupera de una herida en el costado y Darkau i Fatah tiene la rodilla destrozada. Después de sacarlos del hospital, los llevaron a dos juzgados donde les hicieron juicios sin que ellos pudieran hablar. Los acusan de agresión a funcionario en acto de servicio. Ellos no saben porqué, ya que estaban en el campamento y perdieron la noción del tiempo hasta que se despertaron en el hospital. El día seis de diciembre se tienen que presentar ante el juzgado.

¿Por qué nos creemos su versión?, nos podrían preguntar los promarroquíes. Pues porque si hay que elegir entra la propaganda que emite un estado que ocupa ilegalmente un territorio y lo que cuenta la población civil que sufre la ocupación, si hay que elegir entre los que tienen las armas y los ciudadanos sometidos, si hay que elegir entre los que tienen tantos antecedentes de violación de los derechos humanos y los que se suelen manifestar pacíficamente, pues es lógico que nos quedemos con la segunda versión.

También existe la posibilidad de que haya una tercera versión de los hechos. Es la que podrían darnos periodistas en el Aaiún, o también organizaciones de derechos humanos u observadores internacionales. Pero Marruecos no quiere testigos foráneos en el Aaiún. Cualquiera que pretenda entrevistar a saharauis se convierte en un “peligro para la seguridad” del reino alauí. Ese comportamiento ya convierte en sospechoso al gobierno aliado de España, a ese vecino que tanto quiere cuidar Trinidad Jiménez y López Aguilar (como si los saharauis no fueran vecinos nuestros). Porque Marruecos tiene amigos por todos los lados, en todas los palacios y las embajadas. Porque Rabat cierra las puertas del Sáhara para que no veamos como maltrata a los saharauis. Porque el silencio se puede convertir en complicidad hoy debemos poner bien visible el cartelito: Pero no te olvides del pueblo saharaui.

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